Amalgama
Le he perdido. Así de fácil como suena, así ha sucedido. No
puedo prestar oídos sordos a todo lo que se dijo de ella, pero de alguna manera
era mi complemento o aquello que inevitablemente me mantenía ajeno a la mierda
que rodea al universo (curioso todo en el universo es mierda justo cuando nos
encontramos ante una encrucijada).
Es justo decir que la conocí siendo un mocoso que apenas
contaba con 10 años, no tenia mejor amiga en el mundo, no había una persona
igual en todo el jodido universo que significase lo que ella (digo de que manera
alguien puede llegar a ocupar el pensamiento y las emociones de una persona
hasta el punto de que nos congraciamos en alma y cuerpo con ella?). No lo sé,
tal vez nunca lo sepa; pero ella significo el despertar de una emoción
primigenia que no tenía lugar antes en mi, un sentimiento ancestral que parecía
estar dormitando en la espera de que su sola presencia hiciese acto de
aparición.
Divago, es cierto, pero todas las mejores cosas que he hecho
han sucedido tras una serie de grados arriba en un eterno destilar. No me he
equivocado de narración, ella sigue presente pese a que años atrás deje de
mirar su rostro aniñado; bueno en algún momento fue así, tal vez solo fue mi
necesidad por recuperar todo aquello que en un determinado lugar fue un
aliciente para seguir vivo. De cualquier forma las cosas se mantienen pese a la
distancia, soy un jodido hijo de puta que llora a solas por la noche, que
maldice al destino por no asegurarle que tiene a alguien en común para
respirar, que se antoja solitario de por vida. Finalmente todo depende de la
miseria humana.
Es un hecho que nunca debí emocionarme con ella, digo que
posibilidades había de que estuvieras conmigo? Siempre he sido un jodido
bastardo que alentaba a la destrucción del mundo, mientras tú querías construir
un mejor futuro para todos. Tal vez es allí donde residía lo que pasaba entre
nosotros, es en ese punto interseco de la jodida humanidad que tus pensamientos más obscuros se
transformaban en lo que yo soy, tus obstinaciones se volcaban en la obscuridad
de lo que yo siempre he sido; aunque también es muy probable que yo no sea más
que un botadero de la desgracia humana que a todas luces se niega a aceptar la podredumbre
que destilo.
Este soliloquio pareciese una carta, una misiva destinada a
tus labios, a tus senos, a tus caderas, a todo tu sexo (que finalmente es lo
único que puedo elucubrar en el sentido que entiendo), sin embargo no te
equivoques, es una carta de amor que te escribo llena de melcocha, llena de
miel y arroz que forman la pareja ideal; llena de ambigüedades que son
indisociables, y acompañada de palabras difíciles que son imposibles de
pronunciar en un estado de consciencia lucida.
A fin de cuentas mi amor por ti solo tiene una caducidad de
30 a 40 sacudidas, nunca más nunca menos. Mi amor por todo tu cuerpo está vinculado
a la desgracia que soy yo.
SR 15/ sept./ 12
No hay comentarios:
Publicar un comentario