domingo, 16 de septiembre de 2012

Amalgama



Amalgama

Le he perdido. Así de fácil como suena, así ha sucedido. No puedo prestar oídos sordos a todo lo que se dijo de ella, pero de alguna manera era mi complemento o aquello que inevitablemente me mantenía ajeno a la mierda que rodea al universo (curioso todo en el universo es mierda justo cuando nos encontramos ante una encrucijada).

Es justo decir que la conocí siendo un mocoso que apenas contaba con 10 años, no tenia mejor amiga en el mundo, no había una persona igual en todo el jodido universo que significase lo que ella (digo de que manera alguien puede llegar a ocupar el pensamiento y las emociones de una persona hasta el punto de que nos congraciamos en alma y cuerpo con ella?). No lo sé, tal vez nunca lo sepa; pero ella significo el despertar de una emoción primigenia que no tenía lugar antes en mi, un sentimiento ancestral que parecía estar dormitando en la espera de que su sola presencia hiciese acto de aparición. 

Divago, es cierto, pero todas las mejores cosas que he hecho han sucedido tras una serie de grados arriba en un eterno destilar. No me he equivocado de narración, ella sigue presente pese a que años atrás deje de mirar su rostro aniñado; bueno en algún momento fue así, tal vez solo fue mi necesidad por recuperar todo aquello que en un determinado lugar fue un aliciente para seguir vivo. De cualquier forma las cosas se mantienen pese a la distancia, soy un jodido hijo de puta que llora a solas por la noche, que maldice al destino por no asegurarle que tiene a alguien en común para respirar, que se antoja solitario de por vida. Finalmente todo depende de la miseria humana.

Es un hecho que nunca debí emocionarme con ella, digo que posibilidades había de que estuvieras conmigo? Siempre he sido un jodido bastardo que alentaba a la destrucción del mundo, mientras tú querías construir un mejor futuro para todos. Tal vez es allí donde residía lo que pasaba entre nosotros, es en ese punto interseco de la jodida humanidad  que tus pensamientos más obscuros se transformaban en lo que yo soy, tus obstinaciones se volcaban en la obscuridad de lo que yo siempre he sido; aunque también es muy probable que yo no sea más que un botadero de la desgracia humana que a todas luces se niega a aceptar la podredumbre que destilo. 

Este soliloquio pareciese una carta, una misiva destinada a tus labios, a tus senos, a tus caderas, a todo tu sexo (que finalmente es lo único que puedo elucubrar en el sentido que entiendo), sin embargo no te equivoques, es una carta de amor que te escribo llena de melcocha, llena de miel y arroz que forman la pareja ideal; llena de ambigüedades que son indisociables, y acompañada de palabras difíciles que son imposibles de pronunciar en un estado de consciencia lucida. 

A fin de cuentas mi amor por ti solo tiene una caducidad de 30 a 40 sacudidas, nunca más nunca menos. Mi amor por todo tu cuerpo está vinculado a la desgracia que soy yo. 

SR 15/ sept./ 12

No hay comentarios:

Publicar un comentario