lunes, 31 de diciembre de 2012

Hierro

Hierro

He manejado en una curva a más de 140 kilómetros por hora tan retacado de cerveza que el vómito tendría miedo sino hubiese salido disparado por la ventana minutos atrás.

He bebido cerveza y whisky mientras trataba de ligarme a una madre soltera que va mojando con su brillo la acera cercana al bar de título fluorescente.

He caminado tambaleante de una acera a la otra mientras un oficial de la ley se ajusta el cinto después de cogerse a una puta y defecar tras zamparse una orden de tacos en el mismo arroyo.

He visto mis manos irse una y otra vez contra los pómulos, la frente, la nariz y la mandíbula de 25 sujetos y 7 mujeres que antes me amaron cual si mi saliva y esperma fueran la comunión del señor.

He sentido a dos mujeres romperse en millones de fragmentos mentales tratando de atarme para evitar que corra desnudo frente a sus padres, blandiendo y maldiciendo el miembro cual si un estilete antiguo fuese.

He conocido en el mismo número de veces los puños y los penes de los hombres que amablemente se detienen a recoger al tipo que viste cual Elvis  cada fin de semana al salir totalmente ebrio de una suite informal conformada por los cartones de un refrigerador, una lavadora, la tele y el carro de bomberos de un niño.

He vomitado igual número de órdenes en 4 idiomas distintos sin apenas comprender lo que digo debido a la incomprensión que poseo del universo circundante.

He bebido cerveza y whisky, he bebido whisky y cerveza y seguido así por días enteros, días que vienen y se uniforman cual si la pasma recorriese el mismo camino que mi suerte absurda de llanto y abandono de Dios y el Diablo.

He visto esos fuegos artificiales de la supuesta redención de una pareja cuando ambos nos conocimos en un burdel. Piropos y alcohol que corrieron bajo la luz parpadeante del estrobo danzante de la música corriente.

He llenado hojas y hojas de líneas amargas que resultan en poemas amorosos por un sentimiento que ni siquiera me atrevo a soñar fuera de una libreta, una maquina o donde quiera que terminen mis letras salpicadas de orina, vómito y sangre. Siempre ese trio que me acompaña en la serenata de nuestra relación.

Heme aquí, desintegrado y sin apenas poder mover una neurona a causa de todos los ejércitos cerebrales desfasados que se ahogaron en whisky y cerveza, muertos por cebada y lúpulos que les abrieron el baile principal. Heme aquí con la hemoglobina corriendo rio abajo al ritmo acelerado de mis latidos, inundando la represa final que será descubierta días después cuando el yo y ahora sea parte del él y pasado. Tiempo que corre en pretérito. He allí la última broma que siempre esperaste.

Diciembre 2012

domingo, 16 de diciembre de 2012

Ocaso Rojo

“Ocaso rojo”

El viejo automóvil chevrolet avanzaba pesadamente por aquella carretera inhóspita; al interior un hombre sudaba copiosamente bajo el toldo rojo mientras el cuenta millas se incrementaba dejando tras de sí el poco o nulo follaje y las extensiones de tierra blanca sin que nada creciese en ella. El sonido del motor V8 llenaba los oídos del conductor cuya frente perlada de sudor dejaba ver cada vez con mayor celeridad las prominentes entradas de la calvicie.

Cuando el sol de las 2 de la tarde caía con aplomo sobre el asfalto, justo tras un par de horizontes más tarde un grupo de hombres ataviados como militares le marcaban el alto al conductor en la marca del kilometro 875 de aquella carretera a Rosarito. Con un gesto impasible detuvo el motor y bajo el vidrio mientras chirriaba el metal de la portezuela.

+Quibole amigo pa’ dónde va?+ pregunto el militar que le marco el alto mostrando su prepotencia habitual, mientras se acercaba a la ventanilla.

+A Rosarito+ contesto lacónicamente desde el interior del automóvil tapizado con cuero blanco, sin apartar la mirada de las manchas de agua reflejadas en la cinta asfáltica kilómetros adelante.

+A que se dedica compa?+ volvió a preguntar el militar con cierto asomo de enojo. Había algo en la sola presencia del sujeto aquel que le provocaba arcadas de odio.

+a lo que surja+ de nueva cuenta las palabras carecían de alguna empatía con el enrarecido ambiente.

+Cómo te llamas cabrón?+ instintivamente el militar acerco su mano derecha hacia la culata del rifle de servicio, un reluciente R-15.

+Jesús Montes+

+Y que, tienes algún alias o pinche apodo?+ esta vez ya no solo fue disimulado el movimiento hacia el cañón de su fusil, sino que el resto de los uniformados lo observaron mirándose entre alertas y nerviosos.

+No+

La negativa hizo que la voz que saliera nuevamente de la garganta del militar de piel endurecida por las horas bajo el sol fuese ronca, sorda para el resto de los militares que allí se hallaban, estos fueron rodeando el auto siguiendo los procedimientos habituales de emboscada.

+abre el maletero cabrón+ rugió el jefe de aquella cuadrilla escupiendo saliva al rostro del hombre dentro del automóvil.
Las manos del hombre se deslizaron del volante hacia el tapete ubicado bajo sus pies, acciono la palanca y el maletero salto de sus goznes chirriando los resortes del botón.

+despacito hijo de la chingada o aquí te carga la tiznada+ su voz se le antojo pastosa, ajena e irreal a su habitual fuerza.

+está limpio capitán+ grito al mismo tiempo un cabo que llevaba una laptop.

+’tá bien, D1 revisa el maletero de este hijo de puta+ gritó la orden el capitán a uno de sus hombres mientras observaba la mirada fija del hombre dentro del v8 perdida en algún lugar del horizonte.

El hombre que se hallaba más cercano a la parte posterior del automóvil se inclino al interior de la cajuela, mientras removía la carpeta formada por la tela podrida en búsqueda de algo.

+no hay reporte de robo capitán, está a nombre de Jesús Montes+ nuevamente el hombre de la laptop gritaba desde 3 metros atrás del auto color rojo.

+está bien, que paso D-1?+ el capitán se hallaba impaciente bajo el sol abrazador de aquel paraje desértico.

+nada capitán todo en orden, únicamente la refacción y el gato hidráulico+ la respuesta baño el silencio tosco de la situación.

+Dime Montes… sales mucho al desierto?+ dijo el hombre mientras acercaba aun más su rostro al del hombre que portaba una camisa a cuadros.

+sí+

+Entonces sabes que es estúpido no cargar una garrafa con gas?+  escupió el militar seguro de haberle puesto el cuatro.

+sí+

+Déjate de mamadas pendejo, este no es tu carro o me quieres ver la cara de guey?+ le espeto tan cerca de la oreja que el choque de alientos fue inevitable.

+ninguna de las dos+

+te estás burlando pendejo?+ grito el capitán acercando a milímetros del rostro contrario el R-15.

+sí+ la voz salió fría, sin alteración alguna.

+capitán, señor, baje el rifle no cometa un error+  gritaban al unisonó el resto de los militares mientras se acercaban aun más al viejo automotor.

+te va a cargar la chingada pendejo+      

+hágale caso a su gente y baje el rifle+ dijo esto mientras observaba por primera vez los ojos rojos del capitán Pérez; cara a cara, frente a frente sin mudar la expresión del rostro.

El primer zumbido atravesó de abajo hacia arriba el cráneo del militar desparramando por los aires masa encefálica. Antes de la reacción del resto de los militares un segundo zumbido destapaba la tapa superior del cráneo de otro militar situado al lado de la ventanilla contraria del piloto. El primer rafagazo de los castrenses llego acompañado de la tercera bala calibre.45 que hundía el ojo izquierdo del cabo D-1. Las armas automáticas de los militares vaciaron cartucho sobre el auto mientras el cabo Sánchez  era alcanzado por una bala en el parietal externo.
El resto del medallón trasero del chevrolet volaba en cientos de fragmentos de la misma manera que el resto de los cristales de las ventanillas. Uno a uno los soldados iban cayendo, uno a uno los impactos de la pistola calibre .45 de Montes acertaban en puntos vitales.

El viejo chevrolet se apeaba en lo que quedaba del viejo deshuesadero.

+carajo hombre, otra vez te dejaron el carro como queso+ lanzaba jubiloso un hombre desdentado sentado en lo que había sido el asiento trasero de una camioneta doble cabina.

+hey+ afirmo el hombre que bajaba del destrozado automóvil que alguna vez fue color rojo granate.

+jajaja que caray; mira te tengo un impala ’65 a nombre de Valentín Manríquez+

+Sirve+.

SR junio 2010.

martes, 11 de diciembre de 2012

13 años

13 años

Te observo mientras te vistes a la carrera, siempre ha sido así o por lo menos así lo he sentido desde siempre; ya son 13 años (cumplidos apenas hace 2 noches y los ignoraste olímpicamente) de que empezamos a hacer esto. 13 años donde te he dejado toda mi juventud y no me has dado nada que no sea una compensación económica, siempre tu estilo el dejar dinero regado para que la gente te quiera o simule hacerlo. Te miro esa espalda ahora encorvada y antes vigorosa como la de un dios romano, llena de vellos blanquecinos que ahondan la brecha generacional entre tus deseos de la temprana senectud y mi entrada a la madurez de gozo perfecto. No soy exclusiva tuya y tu pareces creer lo contrario; he perdido la cuenta de las veces que he estado a punto de decirte esto pero me retraigo en el último instante y dejo que te vayas en tu auto color negro rumbo a casa con tu familia casi- perfecta; a jugar al papa y los hijitos con la esposa abnegada que se la pasa metida en la cocina todo el día para que al gran señor no le falte nada, para que cuando este llegue a casa se encuentre su cenita bien hecha y los hijos estudiando. Falacias que te niegas a ver y que te excusan de tu doble moral costumbrista.

Estamos nuevamente en este hotel pulgoso al que me has traído los pasados 3 años, el de la entrada ya te conoce, ya sabe tus gustos y tus debilidades; sabe perfectamente que me tratas como una puta y fuera de este cuarto me tratas como una princesa, que apenas cruzamos el umbral de la habitación marcada con el 2 romano te dejas la cordialidad y la sonrisa fingida que a todo el mundo le estampas en la cara para sacar ese animal misógino y depravado que escondes. Nada ha cambiado en los pasados 3 años, no desde que me trajiste a vivir cerca de este lugar tan putrefacto, crees que no sé lo que haces por las noches? Crees que he olvidado que te gusta el sexo a todas horas y decirme palabras sucias mientras lo hacemos (porque eso lava tu conciencia)? Te montas sobre mi y aplicas las técnicas de esa revista del corazón que has comprado y que guardas celosamente en la gaveta de tu escritorio alejado de las miradas curiosas de un mundo que si supieran tus movidas (mas allá de todos esos que las saben y las guardan para granjearse el favor del gran hombre) te crucificarían por haber hecho tantos y tan velados juicios de valor a otros.

No me quito la culpa, yo sabía donde pisaba cuando acepte subirme a tu carro aquella tarde que tan “amablemente” te ofreciste a darme un aventón que termino en una manoseada arriba del auto que por aquel entonces traías y que apenas 10 horas atrás habías subido a toda la familia para llevarles a pasear; tenias ya la idea de antemano y sabias que al hacer tal movimientos estabas comprando su silencio. Tú mejor aliado el bendito silencio que te ha permitido gloriosos 35 años de matrimonio con esa mujercita tuya que sabe lo nuestro y se somete a las reglas de lo que la regla del hombre dicta. La regla del silencio que impusiste desde hace muchos años para que nadie ni nada perturbara tus descansos que justificabas con trabajo a deshoras. Han pasado 13 años y seguimos en el mismo ritual de engañarnos mutuamente para conseguir quitarnos el dolor de nuestras vidas. 

Tu hijo mayor sabe lo nuestro (y en este punto de la historia creo que el resto de tus chamacos también lo intuye) y ha sabido manejar las cartas, te ha metido tanto miedo que has dudado seriamente que sea carne de tu carne, tu progenie nunca se ha caracterizado por ser chivatos, pero este hombre (antes niño) saco el temple y el fuego de su padre; no se esconde de nadie ni nada y te tiene cogido por los sacos de espermatozoides porque sabe que tu debilidad es su poder. Tiene casi 35 y te saca un par de centímetros que pasados los horarios de oficina se convierten en distancias insalvables, tu miedo es su alimento favorito y lo disfruta cada que necesita algo, cada que intuye que las cosas se pueden voltear en su contra basta con que levante un dedo para que te dobles, el gran hombre venido a menos ante la masacre que pueden resultar las palabras de ese joven león de cabello quebrado y mentón pronunciado.  

Realmente no sé hasta qué punto sepan tus otros muchachos sobre mí, pero el menor se intuye que va a ser un cabronazo igual que el padre, tal vez menos alto, tal vez un poco más racional, pero igual de escurridizo; en cada facción dura de su rostro se deja adivinar la mala leche que algunos dicen que tienes y que apenas traspasamos la habitación del hotel se vence para convertirte en un amante entregado a su faena favorita. Las pocas palabras que salen de tus labios se acomodan en sitios precisos para derrumbar fronteras y esclavizarnos de pasión y cachondez durante lo que podamos estar encerrados; tu hijo menor es idéntico a ti en eso, lo intuyo con la capacidad que la vida me ha dado para ello.

Y luego vienen ese par de niñas poco agraciadas físicamente e intelectualmente que se esconden siempre bajo las faldas de mama y las suyas propias para ocultar su conformismo con la vida que igualmente la madre les ha heredado: el callar y atenerse a lo que el gran señor designe. Es probable que también sepan lo nuestro, o al menos una de ellas y por ende la otra tenga esa ligera sospecha; no cabe duda de ello. Son a las únicas que he podido conocer y saludar, o ya te olvidaste de aquella mañana de diciembre de hace muchos años cuando las llevaste a conocer esa vieja oficina que antes teníamos en el centro de la ciudad y que después del temblor del 99 nos obligo a mudarnos a las oficinas actuales. Una mañana de diciembre que se quedo grabada en mí, porque las dejaste mirando los adornos del árbol mientras me metías al baño para darme tu sexo y yo darte mi ano medio roto después de varios encuentros ya muy atrabancados por parte tuya. Esa mañana que descubrí que eras tan perverso que no te importaba presentarme como alguien importante en tu vida a sabiendas que tus niñas tenían la capacidad de retener un nombre o una cara igual al tiempo que les tomaba llegar a la televisión más cercana.

Han pasado ya muchos años desde que aquella tarde te acercaste por sorpresa para darme ese aventón que cambiaria nuestra vida para no volver a ser la misma que conocimos jamás.  Y como olvidar ese pantalón azul marino que se quedo manchado con tus rastros de semen y que inmediatamente tuviste que cortarte para embarrar tu sangre y simular un asalto frustrado por tu gran fiereza y tu gran temple, el gran hombre en acción saliendo para defender a todo el mundo mientras todos los demás caían producto de tu bravía y tu talante perfecto. El gran hombre que disfruta con una venida salvaje en mi ano mientras la peluca que me obligas a usar para ocultar que y quien soy te otorga una sensibilidad cuasi divina.  No me quejo de nada que no haya yo querido que pasara, simplemente me tengo que desahogar de todas esas veces que me dejas allí de pie frente a la vida mientras tu corres a ocultarte en casa porque tu mujer te ha llamada a causa de tu atraso y quiere saber si te espera despierta o te deja tu comidita en un topper hermético que seguramente ha comprado con los bonos que tanto trabajo te ha costado retener en lugar de cambiarlos por dinero en efectivo que te serviría para pagar el cuarto de hotel por un par de horas, una caja de condones y varios tubos de lubricante.

He allí donde reside tu gran fortaleza, es allí donde se muere tu gentil proceder para con el mundo y te despojas de las caretas que usas con el día a día y que te sirven para seguir jugando a ese gran hombre que por las mañanas sale a trabajar todo perfumado y por las noches regresa con la corbata al revés y los pelos revueltos, con los calzones llenos de rastros de semen fresco salido de tu erección y las gónadas de culpa se retraen hasta convertirse en un chiste aleatorio de la máquina de bondad que has fabricado para seguir siendo quien y como eres. 

Es una desgracia que no pueda darte jamás esta carta que sale de mi pecho pero es por protección que lo hago, no tengo miedo a ti, ni a tus desplantes de violencia primigenia; tengo miedo a que mañana de mi no quede más que la sombra de lo que algún día pude ser  y que el gran hombre se encargo de eliminar a base de cogidas en moteles de paso y autos familiares que tratabas de mantener inmaculados ante tu posible venida. Tengo miedo de que los fantasmas de esos 13 años me absorban y me obliguen a olvidar todas las mentiras que he creído tuyas y todas las mentiras que has fabricado y que te mantienen en una situación de doble vida.

SR noviembre 2012

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Acordeón

Acordeón

Mi limite es la mano derecha, justo cuando esta comienza a temblar, justo cuando anuncia que todo ya se jodió y empiezo a recordar no solo el rostro de quien la puso a tomar; es el recordatorio de lo que va a pasar en un futuro muy cercano cuando Teresa me abandone, igual a las demás, igual a todas ellas que de manera fugaz pasaron por mi vida y se alejaron cuando todo comenzó a ir mal. Sobre todo se alejaron cuando descubrieron que mi talento se reducía a lo que me dictaba el alcohol y un poco la yerba;  no las culpo en lo absoluto quien podría estar ahí después de verme actuar como suelo hacerlo cuando bebo? Es un acto reflejo de supervivencia o mejor dicho de morir de la manera más degradante que pueda encontrar; no solo aprecio vivir al límite de mis fuerzas con el alcohol corriendo por mi torrente, es el espacio que ocupa en mi vida diaria, en las repisas llenas de santos que se quedan viendo y riendo cuando comienzo a cantar con la voz rota y llena de melancolía porque ella y las otras se van. Es el circulo eterno que no puedo evitar romper, es idéntico a las noches que he pasado tirado en algún charco de vomito u orina o la mezcla de ambos, mientras ella y el bebe que espera me aguardan junto a un quinqué moderno o la estampa de un santo que jamás acudirá porque el cabrón se embriaga al lado mío en esa cantina que se ha vuelto un lugar lleno de reproches y temores.

Quiero acabar con el circulo y sin embargo le aviento dos litros mas a la cosecha que apenas ayer levante tras cobrar el sueldo que debiese ser para el niño que fraguamos una mañana de otoño en casa de ese marino valiente; en el fondo quisiera no haberla conocido y seguir aferrado a la idea de ese amor platónico que tanto rogaba por las noches cuando encendía la máquina de música y bebía sin temor y sin descanso acompañado de otros dos sujetos que acudían a la cita maquinalmente como si no supieran hacer otra condenada cosa en el mundo. Soy ese pedazo de gusano flotando sin vida y sin más talento que enervar los sentidos de una mujer casi santa; soy la sal de su vida que comienza a aborrecer porque sabe que soy una condenación para  su espíritu salvaje. Quiera el destino que algo me acabe esta noche mientras ella se acurruca frente a la luna que hace caso omiso de sus ruegos, de sus ilusiones y sus mantras religiosos. Ese satélite es la cara nocturna de nuestra relación, es la muerte certificada de su amor y  su pasión por alguien que alguna vez poseyó cierta cualidad y talento para salir adelante y que hoy solo escribe sonetos llenos de enmendaduras y lugares comunes porque común es lo que bebe solo o acompañado en lugares que nadie en su sano juicio pisaría jamás.

Pienso, –y con ello quisiera que se acabara todo- que este trago que sostengo en la mano izquierda con dos dedos alrededor del cuello del vaso, que no hay hacia donde correr, mientras una mujer de formas más generosas que las de esa dama que me aguarda se sienta frente a mí y comienza a contarme las desgracias de su vida; pienso igual que mejor sería que desapareciera Tere un día, sin dejarme nota de despedida, sin llantos, sin drama alguno, que al final de su jornada como ama de casa obligada se salieras y encontrara a otro decadente que tenga en sus manos la salvación para la vida, la solución perfecta para terminar con sus desgracias donde el otro decadente que la abrazo por las noches de frio invernal mientras me sacudía espasmódicamente a causa de los temblores procedentes del bendito ron. Que cada que la besara con su aliento fermentado de ese dulce licor de uva borrara de la memoria táctil del paladar y del olfato el gusto a cebada y trigo  procedente de las estepas del continente europeo que le dejaron mis caricias y mis arrumacos de anciano. 

Sabe muy bien ella que escribo todo esto mientras en el puente de enfrente una banda toca canciones de amor que tanto odia, y una banda aquí de trasfondo que ameniza el ambiente salado de los cuerpos que se pegan y repegan frente a la lúgubre mirada de un hombre que parece estar derrotado por esa noche (y que secretamente quieren imaginar que mañana cogerá el resto del traje de ese saco color Oxford para salir a cumplir con sus deberes de marido ejemplar que una noche de la semana sale a quemar el hígado). No imaginan por supuesto que estoy acabado y que mañana en punto de las 11 de la mañana estaré despertando y golpeando el azulejo de esa casa que nos costó los créditos de toda mi vida como un dependiente de la oficina de algún viejo irrisorio. No se imaginan que ella saldrá en punto de las 3 de la tarde para encontrarse con mi compadre el velador y tendrán sexo culposo en la azotea de la casa que ayude a escoger. Poca es su imaginación para saber que en cada embestida que le de ese santo varón, va a llorar por dentro, maldiciéndome para toda la eternidad por ser un maldito bastardo que fue incapaz de salir del hoyo cuando probo de nueva cuenta el sabor picoso del mezcal oaxaqueño tras su vuelta al istmo. Queda lejos de su comprensión que tras cada encuentro va a amarme  más y más porque gracias a mis debilidades y falencias como un ser completo se vuelve plena como mujer; que cada  orgasmo que ha tenido con otros lo goza como si fuese el ultimo de su vida porque no sabe si el lisiado y poco hombre que tiene por esposo se va a dar cuenta de su traición y los matara a ambos.

El tiempo transcurre tan lentamente en estos lugares que en cada cucaracha que pasa reptando por el suelo veo mi talento escabullirse, en cada gota que termina en el fondo de ese orinal se discurren mis letras y mis palabras sin hablar de los sinónimos y demás mamadas que al final solo sirven para adornar mis demencias etílicas. Quisiera creer que no se va a marchar hasta leer este último recorrido por mis demonios habituales, pero es imposible asegurarlo; nada es eterno me dijo una noche mientras le hacía el amor por 5 minutos, ella menos que nadie me ha recriminado por dejarle a medias y correr a vaciar el tinacal, para instantes después caer en un sueño intranquilo donde se metía con un hombre que era idéntico a mí, pero con sueños y esperanzas; me engañaba con alguien que servía de maldita sea la cosa para sacar adelante todas las mentiras que con el paso de los años he redactado en viejos papeles y ahora en esta máquina infernal que pago su padre para que volviera a escribir;  y es allí donde pierdo porque el pobre tipo aun confiaba en que tuviera cierta magia y que gracias a su generosidad pudiese esgrimirla ante un mundo que no me necesita en lo absoluto.

Son apenas cientos o miles de palabras las que he redactado como en antaño de un fogonazo, de una sola toma, en espera de que sirva para despertar al monstruo de la tortura literaria que todos aquellos que lo han conocido oponen como pretexto a la soledad; es querer sacar conclusiones ilusorias de la propia miseria, en el fondo no puedo salir del fango y me divierto imaginando que hay otros en peores condiciones. En realidad no sé hasta qué punto pueda detenerme y sacar algo de buen gusto, algo que emparente este relato con un buen coñac en lugar de la miseria que he estado tomando desde hace 4 años; cuatro años de estar bebiendo una mierda que ni siquiera los animales más bajos de la escala evolutiva son capaces de tolerar; mierda liquida que se escurre cual si fuera el pantano de los años pasados, el charco donde solía ir con mi padre antes de que se volara la cabeza porque le encontré teniendo sexo con su compañero de trabajo. Un maldito marica que fue incapaz de soportar el peso de sus acciones, no tanto por lo que fuese o no, sino porque debió tener los tamaños suficientes para dar la cara al mundo y encontrar como salir adelante con su hombre bien metido en su culo lleno de venas y pelos. Malditos recuerdos que me obligan a tomar y dedicarle una sonrisa pasada de entonación porque padre se pego el tiro con mi pistola; quien diría que no fue mi bala la que lo mato sino la suya propia, engendrada con un tubo de lubricante y una peluca rubia.

Cerca de las 1500 palabras sin refinar me encuentro aun sin hallar las correctas para sacar el dolor que me produce el beber con todos esos fantasmas, el beber acompañado por memorias que se niegan a morir por temor a que las repita el día de mañana. Aun afuera de este lugar pintado con el numero 27 de una colonia muy popular se escucha el sereno, quien pudiera imaginar que solo y perdido como he sido durante muchos años su voz me trae del pasado a aquel niño que un día cogió la cerveza marica de su padre para entrar en la adultez bajo la batuta de la cebada nacional. Quien podría imaginar que un día fui un niño risueño que era adorado por todos y luego murió dejando a este cascarón viejo que apenas es recordado por unos cuantos y denostado por la mayoría de los seres humanos. Quisiera que ese niño viera las manos que poseo hoy, que las amara como si de ello dependiera su vida futura y que dejara de jalársela por lo menos un par de noches para que recuperase el aliento y no tuviese esas corridas en minutos que la alejan de mi y la acercan a la orilla de otro mar menos borrascoso.

Son casi las 3 de la mañana otra vez y el lugar vive y ruge como si todos los santos y las golfas que durante años se han amado y lo han negado ante la ira de su patrones estuviesen aquí para acompañar el sonido de ese acordeón que se limita a no callar porque tiene dolor, porque exuda corazón y pesar. Son los refugiados de la noche que se vienen a encontrar con el pasado y a recordar el minuto de felicidad que alguna vez tuvieron, son los escombros de una vida que se pudrió toda vez que encontraron a otros como ellos dentro de su misma cabeza. Somos los olvidados por todos los que mañana o dentro de un par de horas van a tomar su culo gordo y buscar el pan que los provea de algo más que esperanzas y sueños. Quisiera que el reloj se detuviera en esta hora por toda la eternidad, quisiera que todos los que aquí venimos a morir esta noche encontráramos consuelo en la negra capa de hollín que es la muerte. Quisiera que ese sujeto que esta cantándole a la mujer querida nunca se quedara afónico y que siguiera hasta que reventase la burbuja de nuestra existencia; no encuentro otra cosa mejor(quizás salvo la muerte) más que  haciendo lo único para lo que he nacido bueno, para lo que en verdad he tenido talento.

SR noviembre 2012

domingo, 2 de diciembre de 2012

Toma todo

Toma todo

Los sucesos políticos acontecidos en los últimos 6 meses me obligan a mantenerme cerca de las 4 (en realidad 3, ya que Quadri fue el encargado de robar puntos a quien tomase el segundo puesto) posturas, no solo de sus cabecillas visibles (llámese EPN, JVM o AMLO) sino de aquellos que les seguían, de aquellos que les creían y de aquellos que les idolatraban porque su capacidad de razonar no daba más de sí.

Desde luego el puntero (no de ahora sino desde hace ya años cuando una periodista de espectáculos reclamaba la necesidad de poder llamar a “cierto” gobernador del EDOMEX como guapo, o más atrás cuando aun siendo candidato a la gubernatura de su Estado, el PRI pagaba inserciones a nivel nacional en revistas de la editorial Televisa) que nos fue vendido como el nuevo rostro del PRI, alejado de la corrupción, la represión y demás falencias que se le achacaban al partido tricolor durante su existencia como “partido único”.

Atrás Vázquez Mota con la fuerza de un partido que llego a conjuntar en su discurso el cambio y la pobreza en resultados efectistas. Lo cierto es que nunca tuvo luz propia; atrapada por las malas decisiones de sus representantes anteriores, tenía la misión de limpiar el rostro del partido por los últimos 12 años. Pero al mismo tiempo era atacada y denostada por su propia grey y además era incapaz de alejarse de la mala capacidad organizativa y discursiva para crear una campaña decente. Su campaña nació muerta ideológica y estadísticamente.

Y finalmente el “Peje”. Odiado por más de los que lo seguían, endiosado por su propio carisma. No tiene la fuerza de hace 6 años, pero le bajo a su radicalidad, le bajo a las peleas con la prensa y bajo su enemistad con los empresarios. En resumen dejo de ser el “peje come-niños” para volverse – o intento parecerlo- “amoroso”.

Los seguidores de cada cual, en la vieja práctica de la credencialización –cual si fuesen clichés mal estereotipados de la vieja lógica priista sectorial- se asumían como herederos de ese modo de hacer política, de hacerla y pensarla. De negar el pasado en pos de un futuro  mucho mejor.

Allí están los del PRI, los del guapo, los del pacto social roto de antaño, los que necesitaban la vuelta del padre protector,  del Estado facultado para gobernar desde Palacio Nacional tomando decisiones difíciles pero a la postre acertadas; para ellos es plausible olvidar los momentos grabados en los anales, las lagrimas de JOLOPO, la negativa en el 85 de De la Madrid, los negocios turbios del Salinato. La ruptura de la paz con las guerras de baja intensidad en las sierras de Guerrero y Chiapas; el padre duro pero justo con la fuerza “moral” suficiente para castigar al joven hijo que buscaba nuevos caminos y que hacía preguntas acerca del porque  y para que servía la democracia.

Sus seguidores no veían al PRI de los compadrazgos y cacicazgos –o los veían y lo entendían como el pacto social reinante para permitir el desarrollo del país-, de los nexos y vínculos entre el poder y el terror de controlar el territorio por quien es el más fuerte y donde el ganador se erigiese cual señor feudal con los mismos derechos y privilegios.

Ese PRI de la Quina, del Negro Durazo, de Aguas Blancas y Acteal; el PRI de Roque Villanueva, de Salinas hermano y sus negocios en la Laguna, de Solidaridad y la creación de cinturones de Miseria disfrazados de ciudades cosmopolitas en su momento (Valle de Chalco por ejemplo); del FOBRAPROA y CONFIA, de Lankenau Rocha y Amado Carrillo.

Para los seguidores de ahora, el PRI  es la historia rosa con Enriquito I y su preciosa esposa (cual emulo de Carla Bruni o Grace Kelly a la tepochca), del amor telenovelesco que les recuerda que lo aspiracional es posible; el PRI de la unidad (cercana al sometimiento y el silencio).

Ese PRI expulsado a base de –supuestamente- la democracia, de confiar en el cambio protagonizado por el PAN, de un Vicente Fox cuyo rostro asemejaba al nuevo político mexicano (cercano al pueblo y emparejado con los valores tradicionales de la familia mexicana) y alejado de los errores económicos del pasado.

Fox y “sus amigos” nos devolvieron el rayo de la esperanza usando la imagen, la misma imagen que mantuvo al país en el atraso ahora funcionaba como la vanguardia, cual si fuese el último clavo de un ataúd hecho para el dinosaurio pisoteado hasta la muerte por la bota ideológica del panismo.

Nos gano –Fox- con su modo coloquial de hablar, nos impregno de fe con la imagen de ese nü ranchero, del heredero de las viejas glorias de la época de oro del cine mexicano –llevando consigo la esperanza en el modelo tradicional de la cultura mexicana-; Negrete e Infante en un solo político. Fox nos convenció con sus desplantes de pueblo llano (pese a venir de arriba), nos convenció y punto con su cambio.

Por supuesto nunca llegaría tal cambio, rápidamente se destaparon las cloacas de un personaje limitado por sus ataduras ideológicas y vánales. El presidente se erigió como un ente que tenía que pagar las deudas contraídas para llegar a la cumbre, no solo con los empresarios, sino con el poder armado, el nexo con el narco. Para Fox el país era moneda de cambio que se podía permitir la reorganización y el fortalecimiento del narcotráfico, su política irresponsable permitió que pasara de un hecho aislado a primera plana. No conforme con ello, mantuvo la pauta orquestada por sus “dueños” del FMI y la CEE para que el campo se hundiera a niveles insostenibles, que la migración proveyera de mano de obra barata a los Estados Unidos  y que el país quedase suspendido en vaivenes de populismo mal aprendido y peor disimulado.

Fox disfrazo su gobierno para que fuese permitida la injerencia de los sectores que parecían muertos y olvidados para la política mexicana: el empresarial brutal y agresivo (encabezado por sus “amigos”),  y el retorno de la iglesia. Besar el anillo papal, invocar y ampararse a la divina providencia rompieron el pacto laico (empezado por Salinas). El PAN retomo su modelo yunquista favorito.

Y su misión se convirtió en la misión de millones, su misión ideológica de mantener el poder cual si de un priista se tratara, lo obligo a moverse para  evitar que llegara un personaje igual de conflictivo pero opuesto (hasta cierto punto) a sus intereses, echo a andar la vieja maquinaria priista nuevamente, se alió con aquellos que permitieron el derrumbe aparente de su enemigo; se permitió el juego sucio televisivo, “catafixio” el poder político de su partido a cambio de postreros favores. Inflo a un don nadie y lo llevo a la silla mediante un fraude probado y (re)comprobado. Y allí apareció el colapso de su lucidez (y del país con ella).
Calderón auspicio la falta de su legitimidad por medio de la fuerza bruta, con golpes espectaculares de impacto masivo; su visión (por no decir la de aquellos que  permitieron que llegara su antecesor) era la guerra. Calderón sumió al país en una honda ruptura de sangre donde no calculo las dimensiones de tal efecto, donde no midió las repercusiones que esto traería para su partido, la alianza se salió de control y los golpes eran a ciegas y ante un enemigo invisible. La autopsia confirmaría que la injerencia de los vecinos fue necesaria para llegar a ello. Nada mejor que provocar un baño de sangre en el sur, para que el norte mantuviese su hegemonía perdurable.

+60,000 muertos, compatriotas que encontraron en el presidente del empleo la salida a las necesidades básicas, un narco que facilito la militarización del país y las desapariciones de “lideres” bajo el mote de daños colaterales. Un país sumiso por naturaleza y receloso de su vecino se convirtió en el país del miedo constante, del miedo abyecto en la mirada, de la perfecta masa para mantener engrasadas las cadenas de la ignorancia. Calderón y su “guerra” ahondaron el estado sempiterno del fratricidio y coloco las bases del retorno, los cimientos de la reorganización y la resurrección de un dinosaurio que está dispuesto a hegemonizar por otros 70 años.

La posibilidad de un tercer sexenio panista fue sepultada en la horma de una mujer gris que usaba las mismas armas que sus antecesores, pero sin el apoyo decisivo de la televisión; la televisión se negó a seguirle el juego después de bombardear por 6 años a la población con sangre y miedo. Josefina se hundió como apareció, sin gracia o siquiera una orilla a donde asirse. Los errores – y horrores- de su partido la sepultaron a un tercer sitio de fuerza por debajo de un partido multiforme.

Y finalmente el Heredero de las clásicas “prueba- error – acierto” del priismo, el PRD es un hijo bastardo, un partido acéfalo y carente de ideología propia – o mejor dicho con la ideología de anexar cualquier postura- amalgamando cualquier reivindicación a su cimiente y asumiéndose como la oposición de izquierda, justo cuando el 90% de sus integrantes a elegir carecen de formación que los emparente siquiera con tal ideología.

El PRD es una amalgama imperfecta de sectores y corrientes desleales que funcionan entre el sectarismo para sí y para con el partido; el PRD se convirtió en el elemento necesario para agrupar en torno de su “bandera y causa” a todos aquellos que huyeron del PRI y de otros partidos de menor trascendencia. Se forjo como el ala progresiva y democrática, pero con el transcurso de las elecciones el partido se volvió tan cínico, corrupto y despótico como aquella fuerza de donde todos habían mamado. Carente de una ideología base se le permitió existir mediante alianzas forzosas y pactos dentro de la misma cúpula política.

De un Cárdenas a otro Cárdenas se desgasto el apellido, hoy se observa como en realidad fue, ya que mientras en uno se hablaba de congruencia con sus ideales, en el otro se esfuma cualquier fuerza y se encumbra en el puro nombre. Cárdenas hijo se rebelo contra su partido –el partido que su propio padre ayudo a fundar y posicionar-, mas no contra la ideología del mismo. De un Cárdenas a otro el segundo pierde y mancilla el nombre solo con llevarlo.
Y luego apareció el nuevo caudillo el mentado “Peje”, surgido de las raíces mismas de la dictadura perfecta. Con una moral intachable que se nos vendió como real y con una fuerza arrolladora  inculcada por los modismos léxicos aparejados con el barrio, con el pueblo más apremiado por la desigualdad. Su cultura política se baso en la “nueva izquierda” latina, aquella que lo emparejaba con los luchadores sociales de Brasil, Cuba y Venezuela (sin saber que allí mismo recalo el ataque primordial de sus detractores); cercano al pueblo pero alejada del dogma. Basto un pleito jurídico orquestado por un rival idiota para encumbrarlo, para volverlo el bueno, el mártir, el santo que era capaz de romper con la tiranía sin observar el trasfondo, sin mirar que el apoyo detrás era el mismo que tanto denostaba en sus discursos. Camacho Solís, Ebrard, Ortega, Zambrano, etc. Todos y cada uno de sus colaboradores tenían puestos claves y a su vez tenían hombres leales en sitios estratégicos de su organigrama, uno conformado por ladrones y traidores.

Basto la promesa de hacer lo correcto en una contienda electoral para olvidar los problemas acuciantes de una ciudad estrangulada, de un Tlahuac bañado en la sangre de policías –o mejor dicho en la carne carbonizada-. El “Peje” se erigió como la sombra de un partido, se encumbro como lo necesario; y luego vinieron los ataques televisivos (los gigantes sabían lo que se jugaba y cómo hacerlo), la televisión no pensaba en el futuro inmediato, sino que veían a mediano plazo, no pensaban tanto en los 3 meses que se antojaban críticos, sino tenían las baterías puestas en 2012, el tiempo necesario para construir un títere que mantuviese al respetable idiotizado mientras ellos hacen y deshacen a su antojo.

Para la televisión era necesario crear un chivo expiatorio, alguien que bajara el amor y la fuerza que se tenia del presidente a niveles insospechados, alguien capaz de generar repulsión tras 6 años de error tras error. Nada mejor que un personaje gris, incapaz de derrotar a un líder carismático por la vía legal, pero que fuese lo suficientemente gris para generar la rabia en el rival incomodo y que con sus acciones permitiese que al “mesias” se le viera irritado y rencoroso. Sacar al “violento” mediante un fraude orquestado de pe a pa y con el contubernio del organismo “desinteresado”, un organismo como cualquier otro susceptible a la corrupción.

Llego la elección del 0.56%, del irrisorio y a la vez sentenciante 0.56%,  este significo el todo y la nada; para uno Reforma y un plantón lleno de descredito político, para el otro Palacio Nacional mientras el resto de los que no tomábamos lugar nos jugábamos el ser uno de los +60,000 muertos en la ruleta rusa.

El “peje” erro. Erro dándole lugar a uno de los ahijados políticos de sus enemigos y heredero de las negociaciones eternas salinistas.  El designado, Ebrard, no tenía los ojos puestos en ser la sombra del “peje”, sino comenzó a ver su propia estrella y las posibilidades de ser el aspirante al trono como reconciliador de la izquierda y el centro en una capital orientada hacia el conformismo de estirar la mano.

El “peje” erro al volverse “amoroso” en un país (ya) acostumbrado a la violencia diaria. El “peje” se equivoco en no hostigar de verdad a la reina madre de la verdad absoluta en este país. Finalmente el “peje” no tuvo el talento necesario para evitar rodearse de saltimbanquis ideológicos en lugar de gente que de verdad creyese en un proceso de restaurar el país.

Y luego? Apareció el bueno – para unos- o el malo –para la gran mayoría de perdedores- , el IFE apareció y dicto la sentencia que indica que la voluntad del “pueblo” (ese mismo por el que lucharan tantos y tantos) era ser feliz viendo Televisa y que poco o nada le importaba quien ganara mientras ellos pudieran romperse lo que les quedaba de cerebro con las tramas teleidiotizantes.  Finalmente llegamos al estado actual de las cosas, un stand by producto de un “pueblo” timorato  incapaz de tomar por su propia fuerza lo conseguido en luchas pasadas y que se encuentra adormecido por la enajenación del trabajo –mal pagado- y el circo –llámese televisión o el futbol. Sumido en el terror abyecto de una “guerra” fratricida que tiene como ejes visibles a los carteles pero no a los empresarios y los políticos que obtienen ganancias jugosas de ello. Un país sumido en la brutalidad racional de “primero yo y luego yo” cuya meta es a todas luces: “no importa cómo, el chiste es lograr sacar la mayor tajada”.

SR 27 septiembre 2012