miércoles, 29 de agosto de 2012

propositos


Propósitos.
Vano?, si;  superficial?, mucho más. Todos hemos sido víctimas de este momento del año, cuando nos damos cuenta que otro número se ha incrementado a la cuenta y seguimos sin realizar aquellas cosas que siempre vamos postergando. ¿Cuántas veces no hemos hecho el juramento de que este año si haremos ejercicio, tomaremos menos, viajaremos más, etc., etc., etc.? Y qué pasa?,  cuando menos nos damos cuenta los días de enero son reemplazados por los días de febrero, y así subsecuentemente. 

Ahora, antes de que piensen que he vendido mi alma y me he subscrito a vanity fair (seamos justos y digamos que siempre sacan un articulo con este nombre en todas las revistas, y tocan los mismos puntos), hace años que deje de tener propósitos o siquiera imaginarme lo que quería hacer con mi vida (lo único que siempre pedí, lo logre y lo tire por el excusado porque preferí el alcohol)… no, más bien es una manera de recordarme que debo de escribir más y actuar menos – o algo muy parecido a ello. 

La verdad es que tengo un par de ideas acerca de lo que debiese cumplir para la próxima decena de meses por transcurrir. Algunas son meramente vacuas y otras son cosas que no debo postergar más, por supuesto mi misión de envenenar con gas radioactivo la tierra sigue intacta y espero que pronto haya en la faz de la tierra hordas y hordas de zombis hambrientos.
Ahora que si bien no deben esperar  que yo siga insistiendo en cosas como el hacer ejercicio o tomar menos, la mera neta son pendejadas que demuestran cuan poco nos interesamos como entes individuales y tememos no encajar con la visión obtusa del resto de la población que circuncida nuestra miserable vida. Muy pobre seria enfocarme en el chiste fácil y dejar de lado la verdadera intención de este escrito: volver a escribir sobre cualquier asunto sin temer hacer el ridículo por ello (Creo que lo estoy logrando porque llevo cerca de 10 líneas sin decir nada y escribir en círculos). 

Vámonos arrancando para que veamos si es cierto  que he recuperado el coco o simplemente me estoy proyectando en ideas chaquetas (de jaladas) para no hacer mi trabajo (por el que me pagan y el cual odio).

1 leer mas… futa ya empecé mal, jure que no pondría la palabra más (o por lo menos limitaría su uso) y ya la cajetie.  Pero en fin, si ese el inicio; me decanto por regresar a mis viejas prácticas de lectura, cualquiera cosa que caiga por mis grasientas manos de mandril (y según me han dicho, larga también). Leerme un par de libros al mes y concluir el año con varias decenas de libros a cuestas que me engañen un poco más sobre mi condición pre- ermitaña.
2. beber. Acabar con mi sed (hay guey creo que así va una rola de Bronco), tampoco es que sea un gran bebedor, simplemente necesito ver hasta qué punto mi necesidad de alcohol y todo lo que hablo de él para ver si  me logra dominar.  Hasta que se vea el fondo de nuestro hígado (metafóricamente hablando) para demostrarme que se puede ir a un poco más abajo en este foso decrepito (chale sigo insistiendo en que la vida no es tan foso decrepito como nos han hecho creer esos gueyes pseudo-existencialistas que esperan a la vuelta de la esquina los huesos que les alegren la existencia.

3 “molestar niños muertos”. Ok, ok lo admito esto fue un recordatorio de que debo buscar ese pinche “imperial doom”. No es posible que siendo una pieza maestra de la literatura este perdida o destruida por la acción de unos cuantos amargados que no entendían el fino humor de polo polo, Alfonso Zayas y el Piporro en un solo dialogo. Sip, esa frase tomada de una canción de Brujeria, es el punto central de toda una disputa legal por derechos de autor. Al igual que el titulo mismo es una pieza de la banda Monstruosity y en general el pinche cuentito es un tour de force hacia el nihilismo y la comedia negra-negrisima. 

4. arreglar el falcon, o espíritu de St. Louis como le dice el viejo eje. Es difícil y complejo tratar de arreglar el pinche carro. No solo porque está lejos de aquí, sino por las horas y horas que requiere para ser salvado de lo que es actualmente: un nido de arañas, víboras, ratas y uno que otro vago que utiliza su cuero negro como almohada ante el inclemente frio decembrino y normal de la región del Bajío mexicano. Y eso sin contar el dinero que requiere dicha misión, prácticamente estamos hablando de rehacer prácticamente un clásico.

5. dejar de acechar a esas chicas guapas. Bueno, en realidad solo estoy pensando en una… está bien, en dos; pero es neto que estoy pensando seriamente en dejar de acosar virtualmente a esas chicas y dedicarme a trabajar mis músculos anteriores del brazo. Por supuesto aquí debiese ir implícito “y dejarme de hacer el gracioso con ellas”, pero se me hace una estupidez, debido a que me hago el pinche simplón con muchas gentes. 

6. Poner online un pinche cuento. Uno solo guey, la neta no aspiro a más, simplemente romper la barrera de la mediocridad y decidirme a subir ese pinche puñado de letras, entrañas y babas. Sobre todo lo último, porque la neta que cantidad de fluidos corporales corren por esas inches hojas. No aspiro a que me descubran unos cazatalentos ni mucho menos, pero no estaría mal poner esas inches historias sin ciudades, sin calles, con fantasmas atrapados en su eterno andar.  En fin.

Bueno solo 6 porque poner 12 requeriría mucho más talento del cual poseo y muchas horas libres para pensar en ellos. Por lo pronto feliz cena de fin de año y que beban harto. Por supuesto son libres de invitarme y aguantarme.

Pd. Tomarme mi foto emo… o ya es hipster?

porno y grind


Porno y grind  

De antemano sabía que ella no me quería, que su pretendido amor era una sarta de patrañas aprendidas en las novelas rosa que su madre le permitía leer cuando niña y que ella sabia como jugar con ello. ¿Qué coños me importaba? Su sexo siempre disponible y sus caricias con aquella manita de la mitad de tamaño de la mía me hacían sentirme importante, algo superior al resto de los hombres; por supuesto que los primeros meses fueron de felicidad (pretendida y profunda), luego llego el otoño de nuestra relación. Ella se enfoco a sacar a relucir todas sus manías en contra mía y yo en acrecentar mis defectos. Mi risa la ahogaba, le parecía exagerada y poco real (no estaba tan errada); yo la veía como un tótem al cual hay que derribar para dejar paso a una nueva religión, una menos comprometida con la miseria humana y más cercana al nirvana de los lamas. Que pendejada.

Quiso el diablo que todo se fuese al idem, ella con su mirada retadora y altanera y yo con mi cresta mohawk (miento ella con sus vestidos strapples y yo con mi cabello lleno de vaselina). Ella odiando mi forma de ser de siempre y yo adorando mi manera de ver el universo, cada cual estaba centrado en odiar al otro. Por supuesto que su ventaja era superior, la cabrona estaba (y creo que con el paso de los meses se ha puesto mejor) buenísima. Siempre con su labial rojo granate en mi cuello, siempre con su perfume a frutas de primavera; cada instante con sus senos perfectos apuntando  a la estratosfera, yo un simple juguete endeble que parecía que en cualquier momento se lo iba a cargar la fregada. 

Me descubrí de pronto admirándola, amándola en verdad. Queriendo entender el porqué de sus actitudes a ultimas, me enamore como un chiquillo de 15 años (la tercera parte de los que en realidad tenia) y ella actuaba como una mujer de carácter, como las viejas actrices del cine de la posguerra; fría, calculadora, sabiendo que su palabra era la ley y que con un solo arqueo de cejas me dejaba desnudo frente a la puerta de su corazón lleno de hielo. No importaba que solo tuviese 19 años, era una mujer hecha y derecha y yo no era más que acaso un mozalbete que intentaba absorber un poco de su juventud.  Para mí la primavera llegaba a la relación y ella vivía en un invierno congelante y escarchado como los vasos en que solía servirme el vodka. 

Nuevamente me sentí algo, deje del todo mi trabajo como organizador de viajes en la compañía de la vieja (o mejor dicho exesposa) y retome el gusto por el mundo nocturno, frecuentaba los bares en compañía de la joven de cabello teñido en rubio falso, mientras yo bebía hasta caer desmayado bajo alguna mesa del rincón más obscuro, ella se escabullía por allí a bailar y repegarse con quien tuviese más gorda la cartera (irónicamente su pretendido aire de conocedora y manipuladora se aplicaba a los viejos decrépitos, los jóvenes que realmente le gustaban rara vez tenían siquiera para pagar una caja de condones). Soporte sus gritos hasta altas horas de la madrugada maldiciéndome por no dejarla vivir, por aferrarla contra mi pecho y comenzar a desnudarla para acabar todo en menos de 10 minutos. Estoy acabado y no me importa, si puedo mamar de su juvenil pecho y después desfallecer en el sofá cama al que me ha condenado noche a noche es un precio justo.
SR. 25 de junio de 2012

políticamente correcto


Políticamente correcto
Contrario a lo que muchos han llegado a creer, nunca he sido un alumno destacado; más bien navegue a lo largo de mi formación académica con la bandera del mínimo esfuerzo y la necesidad crónica de no hacer nada. Una sorpresa fue que a lo largo de 5 tortuosos años haya elevado mi promedio (no mucho en realidad) en la universidad, cursando la carrera de historia. Si bien durante todos mis años como escolapio la historia, geografía y español se me dieron bastante bien, nunca creí que fuese a durar más de 2 años en un sistema tan competitivo como el universitario.
Los resultados fueron los esperados, me dedique a vagar cuanto pude, a no ser del cuadro de honor, a no juntarme con los matados  (y por supuesto no serlo), a escribir pendejada y media, y tomar los apuntes necesarios para sacar avante mis estudios. Por supuesto leí y escuche algunas de las cátedras, pero más bien a lo largo de las clases quedo demostrado que nunca fui y nunca seré un estudiante por encima del promedio (aunque mi familia, mis amigos y mis profesores quieran creer lo contrario- cosas extrañas estas de la fe).
Esta entrada no es ni mucho menos para desbaratar el halo de gloria que supuestamente me creen algunos, no; esta entrada va a tratar sobre lo que realmente hacia en las clases en las que llegue a tomar parte, más bien poco participativo y poco receptivo a las ideas de otros (en especial de los tarados), me esforcé por dormir más bien en la mayoría de las clases y escribir cuando era necesario (e inclusive, escribir casi dormido). El resultado no podía ser más evidente que cuando se observaban mis calificaciones de fin de trimestre.
El 70% de la carrera en la UAM-I me la pase dormido, el  resto me la pase morboseando a algunas compañeras (ellas saben quien, solo que lo negaran rotundamente) y haciendo anotaciones. A este punto quería llegar, mis anotaciones no solo eran las necesarias, sino que además muchas de ellas tenían dibujos, signos, letras en otras fuentes y muchas, muchas palabras groseras.  Esta entrada recupera mis anotaciones en una libreta cuando tome una clase que aparentemente era muy nutritiva (intelectualmente) y que refleja el estilo chabacano con el que siempre actuare (baste saber que escribo esto mientras dejo a un lado por enésima vez las correcciones en la tesina).
Es necesario poner en contexto; ya que pocas o muy pocas veces salí de mi zona de confort en un salón de clases, esto es que me senté siempre al fondo y lo más alejado del profesor (a), o bien   en un extremo pegado a una pared o ventanal donde me pudiese dormir o quedarme observando la vida fuera de las aulas. Y muchas, tal vez demasiadas, veces me quedaba con los audífonos puestos, para seguir escuchando mi selección personal de música. Esta entrada va sobre la música que escuchaba a lo largo de las sesiones de estudio. La música fue de las pocas cosas que me ayudaron a soportar estar 6 o más horas en un pupitre de metal –supuestamente ergonómico- que destruía mis inquietudes creativas.
Pero basta de charla insulsa y vayamos con las reflexiones profundísimas que llegue a esgrimir en mis clases, en mis cientos de horas tiradas en un salón de clases rodeado por toda la fauna escolar, durante la exhibición de una película que pretendía hacernos creer que servía para hacer más interesante los cursos y que no nos claváramos tanto en la textura –histórica.
“uh por favor basta ya de esas cursiladas, queremos rock!”
“y tiene que hacer todo el # siempre?”
“interesante para ellos en realidad están llevando las ideas democráticas a medio oriente”
“celular hasta la madre, aquí solo le lloraría la familia y enviarían los restos en un huacal”
“cha pinches pueblos bicicleteros”
“te hubieras levantado a la pstita ca…”
“c’mon sigo esperando el rock man”
“Forte llorara con esa bandera?”
“buscar condecoraciones marines-usa”
“esa película es una suerte de Road movie?”
“chale y yo lo único que hago es chingarlos”
“dios bendiga mi falta de respeto”
“Puto Ang Lee que se preocupe mas por delinear sus personajes y no por llenar de momentos kodak la pinchi película”
“empezó un pinche bluesesito cortesía de los raconteurs que no le pide nada a los Zeppelin de plano”
“que buen momento para sonar la rola de los White stripes, aunque ya oyéndole bien, se oyen limitadones”
“ayer se le veían bien buenas las gomas a la pasante!”
“80 a 1 a que no saben que es el Semper fi”
“cha y si en lugar de contarlo, lo pasan”
“sabrán la significación del arco y el ataúd debajo de él?”
“Blues vens≥ little bird de stijl”
“cha, donde quedaron esas maquinas de matar que entrenaron en la escuela de las Américas y que ahora se llaman Zetas?”
“te entrenaron para matar, y ahora gimoteas como señorita”
“buena ambigüedad entre sus dos personalidades, en el interior sigue siendo un marine (comer, ejercitarse) pero la otra como actúa.. donde quedaron aquellos episodios psicóticos estilo Rambo?”
“no hubiera estado mejor reflejado si pasan la misma escena desde una perspectiva iraquí? Siempre observamos los enormes sacrificios gringos, pero nunca los de la otra cara, la de los derrotados, la de los…”
“chale eso de leer en voz off una carta, es un pinche lugar común sensibilero”
“Sister you know my name- rololon”
“entonces a quien entierran en Arlington?”
“jo y ahora ya lo retornan en clase turista”
“taking chance- ultimo viaje… bullshit”
“porque siguen mostrando el American way of life?”
“así o mas manoseado el final, jajajaj”
”Supongo que en EU pego bastante”
“orales por primera vez la actriz estaba más chafa que la original”
“queremos al cabo de Full metal jacket, ese si era un machote!”
“jumble, jumble, cha creo que hay algo mal en mi, mientras todos actúan como burrequitos y se chutan sin chistar la movie, yo oigo a los w. stripes!”
“me mintieron, no la dirigió Ang Lee, sino un pinche gordo que lleno de melcocha la pantalla”
“EL UNICO MOMENTO QUE ME CONMOVIO, FUE CUANDO ME SAQUE ESE MOCO SECO!”

metal II


Metal II
Si bien los anteriores 10 discos son parte fundamental de la vida que llevo (y llevaré), hay otro tanto de discos que indudablemente me han ayudado en diferentes momentos a definir mis gustos y mi pasión por la música (que lamentablemente no se me dio hacerla de manera original). Discos igual de trascendentales que los anteriores, que si acaso tienen menos fuerza en algunas de sus composiciones  sin que por ello sean en absoluto menores.
Es mejor seguir y no hacer tratados de estados emocionales… yeah! It’s Fuckin metal baby!

11. “Roots” de Sepultura.  El último disco con Max Cavalera al frente y el ultimo de los discos de sepultura con su alineación más comercial también es un disco donde llevaron la experimentación (ya presente en Chaos B.C.) a nuevos niveles, hay mayor integración de elementos amazónicos y con una mayor critica a la naturaleza política respecto a los pueblos originarios del continente americano. Más allá de los lugares comunes que he mencionado en este pequeño párrafo, fue este el primer disco que escuche de los viejos sepultura,  aun recuerdo que trate de aprender a tocar en la lira “roots bloody roots” y falle, que trate de llevar el ritmo trepidante de la bataca en “spit” y se me acababa el gas a mitad de la canción. Que trate de cantar con la misma fuerza del pinche Max en “cut throat” y la voz se me desgarraba a la mitad de la misma. Baste recordar la grandeza de Sepultura cuando al inicio de ese pedazo de cover realizado a motorhead llamado “Orgasmatron”, Donnington amenazó con caerse.

12. “Toxycity” de System of a down. Realmente se puede considerar a los system como metal? No lo sé ciertamente, lo que si entiendo es que pasando la edulcorada canción de “chop suey” (que los coloco en el ojo del huracán comercial al rotar constantemente en las cadenas de videos y de ganarse el repudio de cierto sector conservador por sus críticas al sistema estadounidense), los system tienen piezas en este disco que son de mayor fuerza y poder que la ya referida chop suey. No puedo evitar sentir un apego por este álbum debido a que llego a mi vida en una etapa bastante interesante, cuando estaba enojado con el universo entero (pero quien no lo ha estado a los 17). 
El disco a mi gusto tiene mejores rolas que los sencillos que se lanzaron, baste observar la fiereza con la que arrancan en “jet pilot” (y por supuesto el resto de la canción va en un constante subí-baja demencial) o esa otra joyita llamada “ATWA” cuya tranquilidad inicial se ve trastocada hacia los 45 segundos cuando rompe en un brutal restallazo en la cara. Para muchos es mejor el disco homónimo de los system, para mi basta escuchar “bounce” y saber que el nü metal no era tan malo como lo declaraban los fans del true.

13. “Lateralus” de Tool. Que carajos es Tool? No lo he descifrado y es poco probable que en un futuro lo haga; hace años leía una revista española donde decían algo tan cierto como que el pasto es verde (iba a poner que la mota, pero luego viene en unos colores pachequisimos ): “Tool es muy suave para llamarse metal y demasiado pesado para llamarse art rock”. Tan cierto hoy como siempre, Tool no es en sentido estricto una banda de metal, pero está muy lejos del rock y del jazz; lo cierto es que llegue a esta agrupación gracias a mi hermana mayor y al pinche MTV(ese pinche canal que ahora está plagado de adolescentes y post adolescentes con el intelecto de la crema de mani). Para definir mi atracción inicial a Tool basta recordar las chingonerias de videos de “schism” y de “parábola” (no ayuda que uno sea un pacheco irredento). La música de Tool se podría acercar fácilmente a lo realizado por los King Crimson en su faceta más ruda y aun allí hay años luz de separación entre una y otra banda, tal vez sea nuestro error común esa pinche necesidad de etiquetar a todas las bandas en una categoría en lugar de llamarle música.

14. “Black seeds of vengeance” de Nile. Cuando más clavado estaba en el death metal realizado por los señores de Cannibal Corpse, comencé a sentir una especie de hartazgo, no musicalmente, sino líricamente. Las huestes de “Corpsegrinder” y Webster llevaban más de 10 años hablando de lo mismo, su música se había vuelto más técnica, pero hasta la sangre y las tripas cansan después de un rato, busque afanosamente algún grupo que mantuviese el listón de fuerza sónica y que no diese concesión alguna; y entonces llegue a otro grupo gabacho que venía pujando fuerte por hacerse con el titulo indiscutible de la mejor banda de metal extremo de este lado del continente. Su nombre: Nile (honor al río), pero eso era lo de menos, lo genial era la temática manejada por la banda,  letras inspiradas en la egiptología. Así como se lee, los dudes eran estudiosos de la historia egipcia y ello lo volcaban hacia las letras de la banda.  Cualquier cosa se podría pensar, lo cabrón seria ver si lograban el cometido. Bastan los primeros acordes de la canción homónima del título del disco, para saber que verse acorralado por misterios milenarios en medio del asfixiante clima del Egipto es poco comparado a la brutalidad de la gente de Karl Sanders.  La banda gringa ha sabido mezclar entre la brutalidad generada por sus instrumentos, pasajes hechos con instrumentos de la región del norte de África y cantos de monjes, sobrecogedor es poco. Para mí, Nile llevaban a nuevos extremos la música metal y asemejaban la escucha a la sensación que debió haber sentido aquel  Harry Houdini en “Bajo las pirámides” al momento de asistir a una resurrección de los misterios egipcios, en el brutal y escalofriante cuento de H.P Lovecraft (que basta mencionar que es otra de las influencias de los Nile).

15. “Scum” de Napalm death. Como estudioso (jajajaj) o mejor dicho clavado de la música, siempre me ha gustado saber de dónde proceden las influencias de los artistas. Y ahora fíjense como llegue a la poderosísima banda inglesa de  “Barney”  (no Gomez, no Stinson) Greenway: Escuchando a los Mars volta (cierto nada que ver con los de Birmingham) pues me clave en ellos y trate de obtener todo de ellos, llegue a sus raíces, los At the drive-in, pero nuevamente descubrí que estos no eran la punta de lanza de su generación, ni los más innovadores, volví a clavarme en las raíces y encontré que pertenecían al post- hardcore, (chinga a poco hubo un pre?) rastree más y llegue a los viejos Fugazi, que eran los padres santos del post-hardcore, pero no eran los propiamente dicho iniciadores; nuevamente mi curiosidad me llevo hasta los Minor threat, emparentados directamente con la vieja escuela del hardcore punk. Hasta allí, se podrían preguntar qué tiene que ver Napalm, bueno curiosamente uno de los discos seminales para entender el hardcore    es un demo grabado por la banda de Shane Embury como miembros de una oleada de punketeros cuya duración no sobrepasaba los 15 minutos, era ruido, caos y desorden absoluto, los chavales eran unos muy jovencitos napalm death que tiempo después cambiarían su nombre al actual, y en 1987 grabaron una pieza maestra de la brutalidad llamada scum. Más violento y cargado de mayor crítica social que el anarco-punk; lo que hace Napalm con este álbum es en apenas 33 minutos lanzar una declaración de principios en contra de todo el sistema, 28 canciones cuya importancia desencadeno un genero completo y que me ayudo a llegar a otra etapa de mi sacrosanta vida.

16. “Guts of a virgin” de Painkiller. En definitiva uno de los músicos cuya obra ha marcado mi vida de manera significativa ha sido John Zorn, en sus múltiples proyectos –ya solo o como productor- ha permeado de manera gradual mi gusto por la música. El primer acercamiento que tuve con su música llego por gracia y obra de mi hermana mayor que me dijo que existía una suerte de jazz extraño en la sección clásica de los mix up, cuyo máximo representante era un tal John Zorn. El disco por demás era carísimo y poco accesible para mi bolsillo, era el Bar Kokhba. Desesperanzado por no poder comprar su música me lance (como muchas veces lo hice) al chopo, a buscar algo de consuelo en mi bien amado metal, lo de siempre, música pesada y atronadora; sin embargo ese día repare en un puesto atendido por un sujeto con cara de mamón (aunque ahora con la reflexión que me da el tiempo, veo que todos los que allí atienden tienen la misma cara) y cuyos discos piratas eran ostentosamente más caros que el resto, sin embargo allí en una esquina estaba una sección entera dedicada a la música de Zorn. Rasque en mis bolsillos y encontré lo suficiente para comprar el más barato de todos. “Guts of a virgin” (nombre que Zorn retomo de una película nipona de sangre, tripas y más sangre).  El grito inicial de la canción “scud attack” me proveyó del primer shock mental en años, comenzó a sonar el sax y todo dejo de tener sentido. Cambios brutales de ritmo, batería desaforada que aparece y desaparece en medio del caos provocado por los ejecutantes del metal(?)  de juanito zorn.  Me sigue pareciendo sobrecogedor que tres dudes (John Zorn,  Bill Laswell y Mick Harris) crearan una de las obras más brutales de la historia, sin necesidad siquiera de usar voces.  Sigo esperando a que Zorn venga a pagarme la deuda por haber roto mis pesadillas llevándolas a nuevos niveles gracias a la música de painkiller.