domingo, 28 de abril de 2013

Mente sencilla

Mente sencilla

“León: nunca dudes que siempre te quise y siempre te querré pero no puedo permitirme mas  no realizar mis sueños. No quisiera ver que el día de mañana todo el cariño que te tengo y que me tienes se  borre por culparte a ti y a Celeste de mis desesperanzas. Te amo. Mama.”

Esa pequeña nota fue lo único que conserve a través de los años de mi madre, el viejo (que razones no le faltaron) se derrumbó allí justo donde debían estar colgados los vestidos de domingo (o de paseo o bodas o funerales) en el minúsculo guardarropa azul cielo. Se quedó tirado, humillado y sin saber que hacer junto a esa botella de vino tinto  que solía acompañarnos cada tarde en la comida. Ese día llegamos al mundo de verdad Celeste y yo. He tratado durante años de no odiar a nuestra madre, a veces creo que lo consigo y otras tantas noches despierto con la falta de aire acostumbrada; fue la propia vida la que se encargó de hacerme considerar  que su labor había sido impecable pero que al final de cuentas mi madre no pudo o no quiso afrontar los años venideros junto a nosotros. Hoy día puedo decir  sin  ninguna duda  que lo que  más extraño de ella era su olor generalizado a flores. Gardenia para ser más correcto, siempre olio a ello y a veces quiero creer que ese aroma dulzón  y fresco es una panacea en mi memoria atiborrada de hoyos a causa de la edad. Será que todas las madres huelen siempre así de bien para sus hijos?

Aquí, hoy, mientras camino derecho al altar, vienen los 5 años subsecuentes a la huida de mama, el viejo se avejento como si no hubiera manera de que el tiempo tuviese un mínimo de cortesía hacia su persona; él tan fiel como se puede ser a su  imprevisible accionar nos llevó de un lado a otro, en cuanto se repuso del abandono de su mujer vendió la casa y nunca supimos si ella intento regresar (y tal vez fue mejor porque a saber cual fuese su condición mental). El viejo se encargó con la paciencia de un santo varón de sus 2 hijos y trato de encausarles hacia el bien; su modo siempre recto, duro, pero sin caer en brusquedades; poco afín a los cariños físicos o hablados, su única forma de acercarse a nosotros era bromear con nosotros con ese sentido del humor tan negro como el color de sus uñas. Y es que  era un buen mecánico y por aquella época no había nadie que supiese tanto como él en los motores. Tal vez su mayor yerro era el siempre ser esquivo, el siempre mantenerse en movimiento para dejar atrás el pasado y olvidar o perder para siempre el dolor insoportable que le causo la fuga de su mujer y sus recuerdos.

El viejo tenia talento de sobra para los motores, tal vez igual o mejor que el mostrado para aparentar una muralla frente a su cara que disimulaba su enojo o frustración cuando las cosas no salían bien,  un tempano de hielo  como rostro era lo que asomaba cada que el diablo se metía en su cuerpo. Nunca hizo muestra de su ira hacia nosotros o hacia nadie que le molestase en serio, prefería descargarla en el futbol, ya fuese que lo practicase (pese a que no era bueno en ello) o apoyando a algún equipo (de hecho era mucho mejor aficionado que futbolista y contrario a lo que se podría pensar del viejo, jamás mostro síntomas de fanatismo, nunca se apasiono de manera brutal con algo tan “trivial” como el futbol);  se ayudaba a sí mismo en lo que consideraba una distracción que le permitía romper la conexión con el universo y los que le rodeaban, minutos de paz mental lo llamaba él.  De aquel entonces le recuerdo ensimismado sin saber qué pensaría mientras clavaba la vista en la pantalla  o en el terreno de juego o en la pelota mientras la pateaba de un lado a otro y permanecía incólume durante los minutos de duración de su fiel afición. Siempre  fue fiel a un equipo por el que sintiese  simpatía y  jamás en los años posteriores vi que se obsesionara o se volviese un tipo crédulo por completo de la filosofía de un puñado de jugadores y directivos, y eso, probablemente sea lo que más hondo calo dentro de mí para evitar que cayera dentro de vicios u metafísicas baratas.  Es justo esa imagen del viejo,  el recuerdo que me viene de esos años de mudanzas locas y disparatas, mientras se  sentaba frente al televisor con su overol lleno de manchas de grasa o aceite y permanecía callado, silencioso como un hombre honrado y trabajador.

La que más resintió  y lloro la partida  de mama y los meses subsecuentes  fue Celeste, sin embargo al ser unos cuantos años más grande  se vio inmediatamente inmersa en la dinámica de hacerse la fuerte, razón de más para no llorarle lo suficiente y ello propicio que años y años de terapia psicológica se tradujeran en sus vueltas a casa con los parpados hinchados y los ojos inmersos en lágrimas. No es que yo no hubiese llorado, sin embargo mis traumas se volcaron en las múltiples acuarelas que significaron todo para mí. Cada cual le hizo frente como mejor pudiese a la situación y prueba de ello es la vida razonablemente normal que llevamos cada cual.

Fue años después, justo cuando cumplí 18, que Celeste se juntó con su novio de toda la vida (y cuyo nombre es Daniel) y se vino a vivir a la capital de nueva cuenta, alejando los fantasma de que mama aún vivía y si lo hacía o no, para ella simplemente no existía sino como un simple recuerdo que se esmeraba en dejar en el olvido. En esta capital logro hacer valer su carrera como arquitecta y se consolido en una relación que va viento en popa,  yo me quede con el viejo todavía unos cuantos años hasta que una tarde al regresar del trabajo que tenía por aquel entonces lo encontré sentado en su sillón y la tele apagada, alzo el rostro y con su mirada brutal de juez inapelable e insondable me dijo: “Ha llegado el tiempo León, tu hermana ya se fue a hacer su vida, es momento de que tú también lo hagas, tienes una semana para encontrar donde vivir”. No valían los reclamos o las explicaciones, si de algo he sido consciente toda la vida es de que a mi padre el pedirle explicaciones era como esperar la aparición de Cristo de nueva cuenta. Me fui a mi cuarto y no llore, tal vez porque el shock me ataco de frente y me vi de repente frente a un sinfín de oportunidades y problemas que no había alcanzado a idear. Junte mis cosas y al cabo de 3 días deje el departamento que habíamos habitado durante los recientes 4 años.

“León, es momento de cerrar el pasado”

Fue lo último que le escuche decir en viva voz a mi padre antes de cerrar la puerta la tarde que me mude a un modesto cuarto en un edificio céntrico de Puebla. No lo comprendí entonces sino hasta 2 semanas después que aparecí por el departamento del viejo para llevarle algunas cosas y recoger lo último que había dejado. Estaba vacío salvo las cosas que me pertenecían, fiel a su costumbre se alejó para dejar atrás todo y mantenerse en movimiento.  No supe de él hasta hace dos años cuando me localizo, no me pidió perdón sino que simplemente me aviso que estaba bien, que vivía en Tabasco y que se había juntado con una mujer menor que él y que estaba esperando un niño. No le reclame siquiera su abandono, más bien me sentí aliviado de que  al menos la vida le diese una oportunidad para volver a intentar las cosas y que lo hacía al lado de alguien. Se despidió no sin antes decir: “León tu sabes que siempre se me dieron mejor los niños”.
 La frase venía a colación cuando años atrás en plena adolescencia de Celeste esta le grito encolerizada: “Carajo, por ser como eres mama se largó!”. El pago de ese grito fue un silencio sepulcral hacia su hija por dos semanas, no tanto porque no quisiera hacerlo, sino porque no sabía cómo romper el silencio, no tenía las herramientas suficientes. El viejo guardo ese silencio en completo frio hacia sí mismo por no poder remediarlo, finalmente ella (a insistencia mía y de su novio) volvió a hablar con el viejo tras pedirle disculpas. El únicamente atinaría  a pasar una de sus toscas manos callosas sobre su pómulo.

Fue la última vez que supe de él.

Hoy camino llevando a Celeste hacia el altar rodeado de decenas de invitados que no conozco, mientras en algún lugar de Tabasco el viejo está sentado frente al televisor inmerso en la parquedad de sus acciones y sentimientos para su nueva familia mientras ve rodar el balón en la pantalla.

SR Marzo 2013

domingo, 21 de abril de 2013

Real Valladolid De San Andres

Real Valladolid de San Andres

Inicio? A huevo que hay un inicio para esto pero para eso tendría que remar en la historia local hasta 1990 cuando el capitán del Real Valladolid de Santa Cruz dijo que se retiraba de las canchas porque ya le pesaba la panza. Así es, mi ahora compadre el todo poderoso Asunción García Pérez se retiraba dejando vacio el equipo que nunca jugó con los colores del equipo albivioleta español sino que lo hacía completamente de blanco para emular el paso de Hugo Sánchez en el Real Madrid y el equipo de “la quinta del Buitre”. Chón se retiraba tras 12 años como líder indiscutible dentro –y fuera- de la cancha situada en el deportivo Francisco Múgica; tras de sí quedaban los 5 títulos de la liga premier Culhucanes – San Andrés que se habían ganado entre 1982 y 1988.

No pasarían ni 4 años cuando el condenado Chón se apodero de la dirección técnica del equipo formado por vecinos y amigos de los vecinos del sector 6 de la colonia San Andres Tomatlán, Santa María Tomatlán, Lomas Estrella y San Francisco Culhuacán, dándole un golpe de timón a su mentor con el equipo,  al tiempo que le retiro el liderazgo de los taxistas que por aquel entonces formaban parte de la base de taxis colectivos que se asentaba en el mercado atrás de la iglesia de San Andrés.  19 años después el viejo se las ha arreglado para “amafiar” todo lo que se ha podido encontrar a su paso, desde la liga de futbol  premier, los equipos juniors, la participación en torneos a nivel local y delegacional de los diversos equipos de la colonia, la venta de uniformes y equipo (balones, redes, espinilleras, suspensorios, guantes, etc.) y también la venta de alimentos y bebidas en torno a la liga. Un autentico padrino para todos los del barrio. No me quejo, a lo largo de 7 años que he participado activamente con el equipo mayor se ha sido campeón en 4 ocasiones (principalmente para evitar el “sospechosismo” de arreglos) y el compadre Chón ha sabido como volver esta liga local su forma de vida.

Yo, quien esto escribe me apodan “Rata” pero no por los motivos que ustedes creen, sino que hace 7 años en las épocas que recién me desquintaba con el equipo jugamos un partido nocturno con el alumbrado de mierda de los campos deportivos amateurs, el asunto es que al querer patear el balón con dirección a la portería contraria patee una bichejo de esos, qué de tan fuerte que iba quedo embarrado su cuerpo en la cara de dos defensas rivales, el portero y el árbitro. En realidad mi nombre es Agustín Ramírez y suelo jugar (aunque cada vez lo hago menos debido a la edad y a la panza que me ha salido por arte y gracia de tanta barbacoa) como delantero fijo, no lo he hecho tan mal y durante un par de años (cuando tenía la edad y el tiempo para hacerlo) me probé en las básicas de los rayos del Necaxa. Fui, soy y seré un fan acérrimo de esos rayos dirigidos por el maestro Lapuente en los 90s; del que fue  tanta devoción  que me hizo querer ser en mis tiempos el “Cuchillo” Herrera de la colonia o el “picas” Becerril, ya fuese al copiar el look de esos maestros  o al usar su estilo de juego agresivo y seco aplicándolo a la delantera. Transcurrió mi paso por la adolescencia hacia la madurez con futbol por televisión y las visitas obligadas cada 15 días al coloso de Santa Úrsula para ver a mis rayos. Y pese a que su gloria se fue extinguiendo hacia  fines del milenio pasado el cariño por un equipo se lleva hasta la muerte y a causa de ello es que la decisión de llevárselos del Azteca hacia Aguascalientes me provoco una honda decepción que me sumió en un agujero profundo  del cual mis padres y mi novia de por entonces se asustaron de a madres, fue tanto el apachurramiento que sufrí  que Carmen (ahora mi ñora) me propuso irnos a vivir a Aguascalientes para seguir al equipo de mis amores, no lo hicimos, porque no tenía un trabajo estable y no habíamos juntado lo suficiente para pagar la boda; sin embargo los años negros quedaron atrás cuando hacia 2004 llego mi chamaco al que como no, le puse Luis Alex (en honor al  “matador” y a Aguinaga) y fue doblemente felicidad cuando en 2005  mi segundo niño nació al cual  bautizamos (haciendo doblemente compadre a Don Chón) como Ivo Roberto (en claro homenaje a Basay y Zague, aunque también así se llamaba mi suegro con lo que complací también a mi chaparra).

En fin mucho ese soy yo, pero he de hablar un poco del resto del equipo (aunque bueno se entiende que sea poco ya que yo soy quien está contando todas estas cosas para tener algo de qué hablar y reír o tal vez llorar en un futuro cercano); en el equipo éramos hasta hace dos semanas  16 tipos cuya base de origen era la Colonia San Andrés Tomatlán y si contamos a don Chón éramos 5 taxistas y el resto un combinado que incluía un licenciado y un oficinista de quinta, dos mecánicos, un panadero, dos herreros, un electricista, dos desempleados (entre ellos el sobrino del compadre) y un estudiante. Ninguno mayor a los 38 (excepto el “Lic” que creo que cumple los 39 en agosto y ha dicho que se retirara cuando se tenga que retirar) y todos en la misma ralea. Si nos ponemos a ver la antigüedad en realidad el más veterano no es el “Lic” sino “Diego” que pese a tener 35 lleva en estos asuntos del equipo desde que tenía 15 y es el último resquicio de la época anterior al cacicazgo de Don Chón. “Diego” inicio como delantero y conforme pasaron los años y pesaron las lesiones ha terminado como mediocampista de fuerte lucha y algo de toque fino, somos él, ”Piolín” y yo los más betabeles  del equipo.  “Diego” es casado y tiene dos niñas y un niño; trabaja manejando un tsurito  modelo 2004 que compro con financiamiento y lleva de taxista casi lo mismo que de futbolista; el bato no termino la secundaria y es la copia viva del presidente gringo que se tiro a la zorra esa en la presidencia salvo que “Diego” es de esos tipos serios en extremo, ni una cana al aire jamás. Su máximo logro es que su hija mayor  ha sabido paliar las regaderas de esperma de estos lares (no se me malentienda, es guapa y todo pero muy responsable, la imagen viva de su padre y cuya meta es llegar a la universidad, aunque  todos los que tienen hijos de edad arriba de 15 tienen esa idea pero la realidad es otra muy distante) y por supuesto su changarro de venta de cerveza que levanta los vuelos los fines de semana.  El hablar de “Diego” lleva otra cosa implícita, hablar de todas las correrías que como buenos cabrones que semos nos hemos aventado , y es que a pesar de que al  viejo  no le gusta la onda de los puteros y se ha escabullido siempre a la mera hora en que nos toca entrarle con las chicas de Los Olivos o de San Lorenzo, siempre se ha portado compa y no raja con el viejerio;  el “6” se vuelve hermético y poco reacio a participar arguyendo que quiere mucho a su vieja (no se crean, yo también quiero mucho a mi chaparra pero pues una puta es una puta y a tales carnes nuevas uno no le ve mal nada).

Su mero compadre del “Diego” es un tipo flaco y correoso como pocos: el “piolín”. Que tiene ese apodo desde niño y así se lo hemos dejado; de mandíbula cuadrada y calva en la coronilla su principal característica como defensa central es que aplica una máxima que aprendió en los campos rudos de la zona alta de San Andrés y el “Toro Loco”: o pasa el hombre o pasa el balón, pero nunca ambos. Ha fracturado a lo largo de los 12 años que ha vestido la camiseta del equipo a mínimo unos 8, siempre sale amonestado y jamás, jamás he visto que no termine un partido mínimo con un raspón. Entrón y luchón como buen mecánico de los que conforman la base de  taxis, lo vemos siempre con el “Esto” y su tepache en la esquina de la Virgen (pese a que ha dicho por años que no le gusta el papel estraza del periódico y el sabor dulzón-fermentado de la piña). Su verdadero nombre es Carlos, pero hace años que hasta su señora le dice “piolín” y carga en su espalda el número 2 que antaño pertenecía a su hermano Adalberto y antes de este a un tío suyo que llego a estos lares de la capital cuando todo, todo absolutamente eran ciénagas y campos de cultivo, cuando los ranchos de Xochimilco y más allá mandaban a sus gentes a deslindar los terrenos que el viejo de la CTM otorgo para crear las colonias nuevas que eran para sus agremiados. En fin el “piolín” dio sus primeros pasos cuando se crearon los deportivos Cetemistas de acá y se formaron las primeras ligas amateurs con obreros de todas las raleas; “piolín” es el único de todos nosotros que se caso con una muchacha que es hija de uno de esos obreros cetemistas, y cuando se casaron por allá del 2005 prácticamente hubo cierre de calles en todo Progreso porque se dejaron caer la banda de los culhuacanes (obreros en su mayoría y uno que otro colado) y la gente del barrio de san Andrés con tremendo mitote que acabo en baile grueso en la explanada de la iglesia nueva del otro lado de la avenida Tláhuac.  En fin, ese es el pinche ”piolín” que tiene un chamaquito de 8 que va que vuela para ser la mera imagen de su padre y otro de esos defensas de piernas largas y macizas quiebra jugadas y espinillas que ya juega con los juniors en el equipo del barrio.

Ya habiendo hablado de los veteranos creo que el turno es para el más viejo de edad, su nombre es Mateo y todos le llaman el “licenciado” o el “lic”. Graduado por la UNAM en Contaduría, el “lic” es un hueso duro, duro pero muy duro por su carácter volátil y por sus constantes erupciones de ira que son apaciguadas en la medida de lo posible por el “piolín” y por el “tubo” (no solo por ser los otros defensas, sino porque son los más avezados para eso del forcejeo con un toro como es el cabrón del “lic”). Su historia con el equipo no es fácil, llego hace 3 años apenas después de que fue despedido de su empleo en la tesorería y perdió los derechos del uso del deportivo privado; en fin, vino, le pidió una oportunidad a don Chón y finalmente se quedo para convertirse junto al “tubo” y el “piolín” en la defensa que ha causado más rojas y amarillas que cualquier otro equipo. La forma en que los contrarios lo provocan es fácil y comprobada por los casi 12 equipos de la liga y rara vez no se desquita cuando lo hacen encabronar, basta decirle “pinche pelón” para que el guey se inflame y combustione.  Fue la primera vez que lo llamamos “pelón“ que se le dejo caer a trompadas contra un ex compañero al que llamábamos “Cabo”, el agarrón acabo con dos dientes menos para el sardo y tres puntadas en la ceja para Mateo Ramírez alias el “lic”. Don Chón los echo dos meses a ambos y el sardo se fue a jugar canicas con los narquillos en el norte y el “lic” si regreso. Es también por ese carácter tan cabrón que se carga que se ha divorciado tres veces y por lo que dos de sus cuatro hijos no le hablan en lo más mínimo toda vez que se peleo a golpes con uno de ellos. Gente brava los de esa familia.

Caso similar al del “Licenciado” es el “tubo”, un autentico hijo de puta en cuanto a los golpes y en cuanto al trato que le da a  su ñora, una muchachilla de unos 22 (el guey tiene 33) que se casó con ese compadre cuando la embarazo a los 16 y que durante los  años que llevan juntos le ha roto dos veces la madre con tal fiereza que  ha ido a parar al hospital y el cabrón a los juzgados. Es complicada su vida, no digo que  sean buenas gentes o malas, pero no sé, su padre era igual y quiero creer que así ha sido para siempre en esa familia como muchas en el barrio. El “tubo” (cuyo verdadero nombre es Federico) trabaja como mecánico y es poco menos que el guey al que le confiamos nuestras vidas todos los que funcionamos como chafiretes. De sus tres chavalillos el más grande (Fermín) es el único que lo ha acompañado desde que tenía como 5 meses a casi todos los juegos, ya sea que lo trajera su mama o la señora Nati que es su abuela. Como futbolista el pinche “tubo” es exactamente lo que reza su apodo un fierro para las artes y maleficios del futbol, un zurdazo que ha anotado goles en tiro libre como pocos, y por arriba en los tiros de esquina se vuelve o letal o muy seguro para la defensa. Fue gracias al “tubo” que llego al equipo el “cris”, del cual hablare más adelante.

En la columna vertebral del equipo (porque en el tiempo que llevan jugando para el equipo nunca han faltado a un solo juego) están tres tipos tan diferentes de si como peculiares, no son finura pero si son unos cabrones bastante decentes (salvo Pancho) que solventan con su presencia los asuntos. Primero el más viejo y el más curioso de los tres porque su vida ha sido difícil y prueba de ello son las cicatrices que tiene de lo que él llama: “errores de niño”. Todos en el barrio lo conocen como “mosca” (aunque su verdadero nombre es Arturo)  y más extraño que ese apodo es que nadie entienda porque le digan así; el “mosca” (que tiene 32 y funge como medio de contención eficaz y brutal) trabaja como herrero en el taller que años atrás su jefe pusiera en las orillas de la colonia, y de ahí es donde surge el cabrón, como un raterillo de poca monta que se la paso entrando y saliendo del correccional desde los 10 hasta los 17 y luego cayó en chirona cuando tenía 19. A la sombra se aventó 5 años que irremediablemente lo cambiaron, no solo porque en cuanto salió se limpio de toda la mierda sino que le empezó a echar la mano a su jefe y se fue haciendo cargo de las chambas cuando el viejo Cipriano se lesiono la columna y ha mantenido a flote a las 4 familias que tragan de ese negocio. Para definirlo es necesario entender que cuando salió del fresco bote reconoció que desperdicio su niñez en pendejadas (así lo ha dicho) y se fajo como los machos;  un condenado tipo de más de 1.80 que usa el pelo largo y trae tatuados ambos brazos y siempre, siempre anda en bicicleta. En realidad el “mosca” es un niñote (con una voz grave que le pone los pelos de punta a los contrarios cuando se pone serio) porque el cabrón luego pasa horas jugando con los morros del  barrio  o animando el asunto con sus ocurrencias, todo lo contrario a Carlos su carnal. El  “mosca” está casado con una chiquilla de 18 y tiene un niño (con su mismo nombre) que es la viva imagen del (Q.E.P.D) ahora difunto Cipriano salvo por el cabello que heredo de la mama, todo chino y salvaje. Fue “mosca” el que intercedió para que el “largo” y “lupillo” entraran al equipo porque los conocía desde que eran unos morrillos y eran ahijados de su papa. Tal vez si no fuese por “mosca” o por “Cris” el equipo se hubiera ido a pique y disuelto tras lo de hace dos semanas.

Totalmente contrario a “mosca”, el pancho es un culero que llego al equipo con su habilidad máxima de ser sobrino de Chón. Compañero de habilidades con “mosca” y menos solvente aunque más rápido en caso de que se los lleven para tratar de emparejar las cosas, el pancho se ha encargado de portar durante casi 4 años y medio el gafete de capitán y llevar casi 8 ininterrumpidos como jugador del equipo.  Ahora, que hace especial al pancho? Nada, nada de nada un pinche monito (y no solo porque lo parezca físicamente, sino que actúa en ocasiones como tal) que ha vivido a costa de todo el mundo durante toda su vida y ahora lo hace de su esposa y de su tío; de su tío ha manejado el taxi dándole en la madre como 5 veces y cuando el guey lo responsabilizo para ser el checador y el encargado de los horarios y administración de los taxis a los dos días le boto la chamba y se paso como 4 bebiendo con Carlos y el “zombi”. Con su esposa la cosa no mejora, sin  embargo ella es una de las mujeres más guapas que haya pisado la colonia en años y aun hoy corren los rumores de que si la engancho fue nomas con embarazarla hace casi 13 años. La señora de Francisco Rebollo es una mujer que aun a sus 34 (el pancho tiene 30 y se ve casi de 50) se mantiene con todo en su lugar y trabaja de sol a sol en una farmacia cercana a Taxqueña. Tan bien esta la condenada que nomas se le ve pasar agitando el asunto por las tardes y a luego empiezan los piropos y las majaderías de aquellos que aun sabiendo quien es su familia les vale un queso. Chaparrita, mas guerilla de lo habitual para estos lares y con un gran cabus que aun alebresta a la concurrencia, así es su señora por lo que  el pancho ha sabido a través de los años que nunca ha de llevarla con nosotros cuando vamos a los balnearios en semana santa porque las miradas sucias están a la orden del día. El pancho es un ojete por no compartir tales manjares.

Cierra esta trinidad de gente cumplidora “el gordo” Valdivia cuyo nombre es José y no es “tan” gordo solo  que destaca del resto de nosotros por ser el más grueso y estar muy sonrosado. Un tipo bastante sencillo, sin mayor historia que trabajar en una oficina mediocre como capturista de datos y llevar la vida en orden tratando de juntar dinero para casarse con la novia que tiene desde hace como 9 años y que es hermana mayor del “Cris”. Valdivia o “el gordo”, llego al equipo hace 2 años y pese a que se cansaba horrores los primeros juegos ha sabido apoderarse de la banda, y aunque no es el más rápido lateral si es el más responsable; no bebe, no fuma, no echa desmadre con las viejas, pero es buen pedo y siempre puedes confiar en que te eche la mano para cualquier o casi cualquier cosa. Esto quedo demostrado cuando una mañana de hace año y medio el pinche “lupillo” le pidió un quinientón en su chamba y el “gordo” pese a todas las reticencias habidas y por haber se los presto, cuando ya creía el guey que su dinero había valido sorbete el pinche “lupillo” se lo pago y le invito unos tacos previo a la tarde de hace dos semanas.  Creo sin equivocarme que el pinche gordo fue el último que hablo con “lupillo”. En fin, Valdivia  tiene un pasado turbio o por lo menos extraño porque recordamos todos que su jefe era un pinche borracho culero (como el resto de nuestros padres) que se pasaba de culero y al parecer fue culpa de don Pedro que su hijo perdiera el meñique de la mano derecha hace casi 12 años cuando el gordo cursaba la prepa y tenía 16. Valdivia nunca nos ha contado que paso, pero aun hoy el pinche lechón pareciese sentir que su jefe puede regresar cualquier día de estos (siendo que el ruco se piro al otro barrio hace 5 años justo cuando el Valdivia entro a trabajar para los de la oficina) y eso lo vemos cada que el “mosca” utiliza la voz grave para gritarle por alguna desatención en la cancha.

Luego vienen esos que son el alma de cualquier evento de la colonia, peleoneros, borrachos, hocicones, buenos pal tahúr pero maletones para el futbol y que en cierta forma son los más impredecibles a la par que el arma secreta que sacamos cuando los partidos se complican y es que en solitario los dos gueyes se pierden en el campo y se dedican a jugar al balonazo, pero aguas si se juntan en la media porque de ahí salen los goles y los contragolpes: Carlos y el “zombi”.  No juegan mucho, y de hecho no aguantan mucho jugando porque su hígado y su riñón les marcan el alto, pero si se encanchan le dan en la madre a cualquier equipo. Carlos es compadre del “zombi” desde niños, cuando el hermano del “mosca” paso a 2º y conoció al guey de los pelos parados que había sido reprobado ya dos veces por los profesores por andar reventando globos de pintura en los salones, contestar con groserías y no hacer nada de nada para pasar de año.  Pese a que todos, o casi todos les decíamos (a broma) que eran maricones (porque no se separaban ni para orinar o cagar) Carlos se caso hace casi 6 años con Maribel García la prima cercana (o muy cercana se ha dicho)  de Cristian y ya tienen 3 niños. Las pocas veces que “mosca” se ha encabronado con alguien ha sido con su carnal porque Carlos aparte de borracho siempre ha sido el niño de oro de doña Carlota (su mama) y esta le palio todas las correrías que tuvo hasta casarse mientras que al “mosca” lo obligo a trabajar desde morro con don Cipriano en la herrería.

Y el “zombi”? ese cabrón esta más solo que un muerto y no se le ven visos de cambiar, ya que sigue viviendo con sus jefes y le ayuda (o más bien le echa a perder trabajos) a su jefe como electricista.  Lo más destacable de Francisco “zombi” Mina es que ha fungido durante cuatro años como “medio-pendejo” o sea de repente está arriba, luego baja, luego se pierde en las bandas y termina en fueras de lugar o platicando con los que vienen a ver los juegos. Tan compadres son el “zombi” y Carlos que juntos se juraron un año para dejar de beber y a los 15 minutos ambos estaban en la tienda de los jefes del “Cris” echando caguamas con los de la mueblería “el triunfo” y los albañiles de la obra del metro.
 
Y al final vienen los chavos o la sangre fresca que mantiene el juego después de la primera media hora cuando todos los demás nos desfondamos y pedimos la hora y comenzamos a hacer tiempo, son (o eran):  Lucho, Pablito, “Cris”, Cristian, “lupillo” y el “largo”. Mientras que al “largo” y a “lupillo” los trajo el “mosca”;  lucho, Pablito y “Cris” llegaron juntos cuando el don les dio viada para subir de los juveniles a la grande. De los tres es Pablito el más hábil y no pocas veces presume de haber sido buscado de morro por los americanistas pero que como él es cabra no les dio el gusto y prefirió seguir estudiando allá en Tlaxcala. Mientras Lucho y Pablito son taxistas el “Cris” es mecánico y estudia por las noches en la escuela del gobierno para adultos que abandonaron. La historia de Lucho es que hace tres años el viejo lo subió a la premier para que se fogueara y aparte porque el anterior portero (Don Alejo) ya las estaba dando y parecía coladera el cabrón, ya no se aventaba, ya no corría  y se la pasaba tragando unas pinches tortas gigantes  a cada rato del día aumentando la talla de la panza hasta niveles ya muy pinchemente insalubres. Ya cuando por fin  sentó al ruco y puso al Lucho, inmediatamente este le recomendó a Pablito y a “Cris” para que también se probaran con tal suerte que los tres se volvieron titulares y refrescaron el asunto. De los tres se podría decir que el Lucho es el más fregón (no para el futbol)  ya que estando casi recién casado, se anda comiendo a una hija de don Pedro Reyes el carnicero y más luego se anda dando sus vueltas allá por San Lorenzo donde se anda comiendo una gorda que tiene unos chicharrones de lujo. Lo culero para el tipo –y diversión para los demás-  es cuando se le juntan las viejas, porque también para eso son cabronas, y se dejan caer todas en el día de juego para ver que pinches caras pone el Lucho, a lo cual responde mandando saludos y besos a las tres. El taxi que ha traído  Lucho desde hace como 4 años era de su jefe, que  era un chingón para eso de alterar el taxímetro cuando no lo veían los pasajeros, pero que se enfermo de la vesícula un día y a partir de ahí ya no quedo y ya no quedo por lo que le dio el encargo a Lucho para que trabajara el taxi y ahí ha andado.

De Pablito, pues Pablito es un muchacho todavía muy verde que resiente el cambio de apenas un lustro viviendo en la capirucha o tal vez ya se ha adaptado lo bastante para parecer otro más del barrio. Su familia llego en bola desde Tlaxcala hace como 6 años cuando Pablito se graduó de la secundaria y le cayeron los papas y los hermanos a la casa de la tía (doña Germania) para hacerle compañía toda vez que su hijo (el checo) se jalo para el norte y la hija (Maru) está en el Reno por matar a un cliente allá en Garibaldi. A Pablito también se le conoce como el “orejón” gracias a que le falta un cacho de oreja que un primo le corto accidentalmente cuando era morro. Su familia entera se dedica a hacer dulces de esos de leche que venden aquí y en Tlaxcala donde aún queda una hermana que tiene su negocio de dulces. Es a Pablito a quien le dejamos el taxi en diversos horarios o días en lo que junta para el suyo, yo se lo dejo en las tardes y el compadre Chón en las mañanas  por lo mismo de que es harto  responsable es que le tenemos tales confianzas.

“Cris” no es el diminutivo de Cristian, sino que el chavalón se llama Cesar y es el único que no vive en la colonia porque viene de La Asunción y trabaja medio tiempo en el taller de Melquiades y el “tubo”.   Su apodo de hecho le viene porque lleva como 3 años presentándose a las audiciones para ser el Cristo de la pasión y dice que ya mejor se deja el look, pese a que en la barba en realidad le salen 3 pelillos y él se sienta la reencarnación  del salvador o de Marco A. Solís cada que agarra y se quiere poner a cantar en las fiestas. No se malentienda el chamaco es cumplidor en la banda derecha y en las noches se dedica a estudiar porque dice que después quiere poner su negocio allá en su barrio y pues no quiere que se lo transen, pero de que se da su taco el cabrón, se lo da. El “cris” tiene su novia acá en el barrio, pero nunca lo viene a ver jugar porque sus jefes son muy tradicionalistas y casi siempre se la pasan en familia ese día ya sea yendo a misa o en casa con los compadres de don Nicanor.

Pues ya nada mas faltan los tres mas chamacos de los cuales Cristian es el más grande con 19, luego seguía “lupillo” con 18 y “largo” con 17. Ya había dicho que al “lupillo” y al “largo” los recomendó el “mosca” porque los vio jugando muchas veces en las canchas de arena que están atrás de la antigua Conasupo y le gusto ver que eran un par de chingones que se complementaban porque el “lupillo” jugaba como un 10 libre y el otro como delantero clavado que aprovechaba su altura para llevarse por piernas o con la cabeza a los otros rivales. Cristian (a la par de ser el único que no tiene un apodo fijo) es panadero e hijo de otro compadre de don Chón que no había jugado nunca al futbol y aunque no es mala onda el morro si se las daba de muy canchanchán, razón de más para que los que trajo  Lucho se enemistaran con él a casi muerte, hasta que se lesiono el pinche “largo” y me tuvo que hacer compañía en el ataque.  Cristian y “largo” se diferencian a madres,  toda vez que uno lo tiene a uno u otro como compañero de juego, ya que mientras el “largo” es un delantero espigado y rápido, Cristian es bajito y duro, duro como pegarle a la pared, en todos sus choques con los rivales siempre atiza al rival y rara vez se lesiona. Ahora que don Chón anda viendo como renovar al ataque pues lo mete de inicio siempre y a mí de relevo porque tenemos casi las mismas cosas y la verdad es que yo no aguanto ya mucho corriendo detrás de la bola y mucho menos los chingadazos de los morros.

Entre las diferencias más vistas con el “largo” y “lupillo” es que el pinche “largo” nos agarro a mí y al “mosca” como influencias, y mientras el “mosca” le enseña de música y no sé qué tantas ranfladas, yo le enseño la vida dura del barrio, por ejemplo le compre su primera caguama después de que metió su primer gol, lo lleve junto con el pinche “tubo” y el “lucho” a desquintarse allá en la “meche”, le ando enseñando a manejar para que cuando se vaya por allí de cabroncito mínimo le diga a su novia que ya sabe cómo llegar sin pagar micro. Su verdadero nombre es Rodrigo, pero nunca le ha gustado el nombre y prefiere que le digamos por su apelativo; cuando nos lo trajo el “mosca” ya venía medio curtido por todos los partidos que traía con sus equipos escolares y al tener 14 el ruco se lo quería llevar primero a los juniors pero ya después de ver que tenia condiciones dejo que se quedara y le obligo a mínimo subir 5 kilos para verse más macizo y no salir rebotado al primer chingadazo. El morro sigue estudiando (primero porque lo obligo el don y luego porque realmente le gusto) la prepa y según dice y cuenta todo pinta para que en septiembre el bato entre a la facultad en CU y ya se ha dicho que si lo logra se arma pachanga con toda la raza.

Pese a que llego junto con el “lupillo” y que jugaban juntos, “largo” nunca fue su amigo y por ello es que el asunto del pinche “lupillo” no le afecto como pensaría cualquiera que le podría pasar, tal vez también se deba a que lleva casi 2 meses con la férula en la pierna derecha de un choque de la micro en la que se iba para la escuela y que le costó perderse todo el resto de la temporada por lo que ya casi no tenía comunicación con “lupillo”. Damián López, ese era el nombre del “lupillo” y su apodo se lo heredo su mero papa Guadalupe López que en sus buenas épocas era un boxeador amateur que llego a tener record de 18 ganadas en fila y que al quererse volver pro una fractura lo catapulto a la universidad pública donde los mismos conectes lo hicieron allegado a la gente de la delegación en las ondas de deportes y así, pero también lo hundió en su vicio: el chupe; así han pasado ya casi 20 años de ese cabrón viejo entrando y saliendo en las administraciones pinchurientas del partido que gobierna por acá. “lupillo” creo que asimilo tarde que la vida era caraja y si no tienes una salida te carga la chingada; así le paso a él y no creo que sea ni el primero ni el ultimo, ya que  mientras “largo” era afín a  mí y al “mosca”, “lupillo” era pupilo de quien sería su perdición: el pinche pancho. Pancho  lo instruyo en sus ondas chuecas con el visto bueno de don Chón y así el pinche morro vio en el varo rápido la salida para sus pedos de niño berrinchudo  y de familia más o menos con dinero, ya que lo presento con los narquillos de la colonia y el “lupillo” rápido trepo como uno de sus activos para la venta de mota y piedra. La cosa fue que en esos asuntos todos estábamos metidos pero bajo la dirección del compadre y luego pues con el asunto de la entrada de otras gentes la cosa se complico. Todos lo vimos venir y le bajamos a la movida, pero “lupillo” no lo veía así y creyó que podría armarla por su propia mano, no nos sorprendió el que, sino el cómo y cuándo.  La mañana de hace dos semanas lo hallaron frio en un lote baldío de Lomas. No hubo drama, todos sabíamos lo que se jugaba y el morro también, el no se salió rápido y le toco. La noche del funeral todos los del equipo estábamos de pie junto a su ataúd allá en San Lorenzo mientras su mama y su papa le lloraban duro. Como a las 2 o 3 de la mañana se oyeron las patrullas y en menos de 5 minutos llego un pinche comando entero de cuicos mandados por la delegación para auxiliar en cualquier cosa que se le ofreciera a uno de los héroes del barrio e indagar. Todos (tanto los compañeros, como sus vecinos y amigos) sabíamos que era, pero ninguno dijo nada, es el asunto de ser del barrio. Es el asunto de no rajarse o chivatearse.

SR ABRIL 2013

miércoles, 10 de abril de 2013

Citando el pasado


Esta entrada no va encaminada a relatar una cuestión ficticia o un alucine propio (o ajeno) o mucho menos recomendar viejas cintas o música; no, esta entrada va sobre ciertas citas que me han acompañado a lo largo de los años (14 para ser exactos) desde que tome por primera vez los libros de “La Nausea” y “El muro” de Jean Paul Sartre y “La Tía Tula/ Niebla” de Miguel Unamuno.  No me dedicaré a tratar de explicarlas (porque simplemente no me da el cerebro para ello) sino solamente a recopilarlas y ponerlas aquí.  Disfrútelas y si puede (y de preferencia) lea todo lo que se pueda sobre tan fregones escritores.

<<Odio? Aun no quería reconocer, no quería darle su nombre, nací  con su predestinada masa y con su semilla, aquella noche nací al infierno de mi vida. >>

<<Fui a ella como quien va a la muerte, y lo que me ocurrió fue la muerte  o peor que la muerte misma, fue peor que morirse. Ojala hubiera muerto allí mismo. >>

<<Me sentí peor que un monstruo, me sentí como si no existiera, como si no fuese más que un pedazo de hielo y esto para siempre. Llegue a palparme la carne, a preguntarme ¿Pero estoy vivo? ¿Y soy yo? >>

<<El exceso de mi infelicidad me hizo estar felicísimo de acierto. >>

<< No es lo peor no ser querido, no poder ser querido; lo peor es no querer.>>

<<La soledad más terrible es aquella que sienten, los que no encuentran quien les diga la verdad. >>

<< ¿Para que querría vivir? Hasta le haría un favor dejándole morir. ¡La humanidad es lo más cochino que hay¡>>

<<El que todos sus fracasos los atribuye a puras envidias es un envidioso. ¿Y no lo seremos todos?!Es un pecado original ¡ >>

<<Creo en dios. ¿y que es creer en dios? ¿Dónde está Dios?!Tendré que buscarle ¡ >>

<<Vencí a la asquerosa idea. >>

<<Los que se creen justos suelen ser unos arrogantes que van a deprimir a los otros con la ostentación de su justicia. No hay canalla mayor que las personas honradas. >>

<<Su goce esta en ver, libres de padecimientos, padecer a los otros. >>

<<La vanidad nos consume. Hacemos espectáculo de nuestras más intimas y asquerosas dolencias. >>

<<Vale más darse un espectáculo que consumirse. Y al fin y al cabo no es más que espectáculo la vida. >>

<<Ojala nunca hubiera vivido ¿Por qué me hicieron? ¿Por qué he de vivir?>>

<<Tendré alma? ¿Será este odio mi alma? Un organismo corruptible no podía odiar como yo odiaba. ¿Y cómo podía ser yo tan desgraciado si no me hizo el creador de la desgracia? >>

<<Pensé si al morir me moriría con mi odio, si se moriría conmigo o si me sobreviviría; si es algo substancial y que se transmite; si es alma, la esencia misma del alma, y empecé a creer en el infierno y que la muerte es un ser, es el demonio, es el odio hecho persona, es el dios del alma.>>

<< Vi que el odio inmortal era mi alma.>>

<<El pensar en vivir siempre para aborrecer siempre. Era el infierno ¡ y yo que tanto me había reído de la creencia en él. Era el infierno. Empecé a creer.>>

<<Porque admirar es amar y amar es compadecer.>>

<<Qué hice para que dios me hiciese así, rencoroso, envidioso, malo? No, no creo en la libertad humana y el que no cree en la libertad no es libre. ¡No, no lo soy¡!ser libre es creer serlo¡>>

<<El desconfiar de dios es maldad? ¿Por qué nací?>>

<<Es una canallada tomar las flaquezas del prójimo como medio para ejercitarnos en la virtud. Que me replique, que se insolente, que sea persona.>>

<<Así es la vida, un semillero de horrores. Y bendigamos a dios el no tener que repartir nuestro cariño.>>

<<En la soledad nunca estuve solo, sino que siempre estaba ahí el otro.>>

<<Mas no es esto, que me odio, que me envidio a mi mismo?>>

<<Señor tú me dijiste: ama a tu prójimo como a ti mismo, yo no amó al prójimo, no puedo amarlo porque no me amo, no se quererme, no puedo amarme a mí mismo ¿Qué me has hecho señor?>>

<<El hombre es el bicho mas podrido  y mas indecente. Y el hombre es el peor de todos. >>

<<Todo hombre lleva fuera todo lo que tiene dentro. Porque acostumbrado uno a mirar a los demás por dentro da en ponerse a mirarse a sí mismo a auscultarse. >>

<<La acción libra del mal sentimiento y es el mal sentimiento el que envenena el alma. >>

<< Querer ser yo. La vida por ser yo. ¡Pues yo la daría por poder ser otro! No comprendo que nadie se disponga a dar la vida por ser otro. Ser otro es dejar de ser uno, de ser el que se es. Y eso es dejar de existir.>>

<<Que maldito el apego que tengo a la vida y que de buena gana me separaría de mi mismo y mataría para siempre mis recuerdos si no fuese por los míos.>>

<<El temor de mis recuerdos, de mi historia, me acompañen mas allá de la muerte. >>
<<Si nosotros no tenemos ya más que pasado, nosotros ya no podemos vivir más que de recuerdos, vale más recuerdos que de esperanzas. >>

<<Toda mi vida ha sido un sueño, por eso ha sido como una de esas pesadillas dolorosas que nos caen encima poco antes de despertar al alba, entre el sueño y la vela; no he vivido, ni dormido ni despierto. >>

<<Mi cuerpo es lo único que poseo, un hombre solo, con su cuerpo, no puede detener los recuerdos; le pasan a través. No debería de quejarme, solo quise ser libre. >>

<<La perspectiva permite el juicio, la comparación, la reflexión. Voy sin rumbo, vacío y tranquilo. >>

<<Era como si su misma existencia fuera dudosa, como si les costara el mayor esfuerzo pasar de un instante a otro. >>
<<Todo puede producirse, todo puede suceder. Evidentemente no la clase de horror que los hombres han inventado. Sería otra cosa. >>
<<Supongo es por pereza que el mundo se asemeja de un día a otro. Parecía como si hoy quisiera cambiar, y entonces todo, todo podía suceder. >>

<<La vida  que es nuestra forma optimista de llamar a la muerte se vuelve nada. >>

<<El hombre no es más que una mísera trama de recuerdos que son los que guían sus pasos. >>

<<Somos un moribundo terco que insiste en no morirse. >>

<<Mientras Él exista existirán aquí abajo en este desventurado valle de lagrimas, el ecumenismo o globalización, la corrupción, la impunidad. >>

<<Odio, luego existo? >>

<<El resurgir de entre la nada, para ignorar que sigues de pie, incólume, fuerte, poderoso, amante perfecto, y al final no hay más que la muerte >>

<<La experiencia es un derecho, el derecho de los ancianos. >>

<<Cansado de pensar solo y contra todos >>

<<Cuando el derecho se apodera de un hombre, no hay exorcismo que pueda expulsarlo. >>

<<Qué voy a hacer de mi vida? >>

<<Cómo yo, que no he tenido fuerzas para retener mi propio pasado, puedo esperar que salvare el de otro? >>

<< El presente era todo lo que existe, y todo lo que no fuese presente no existía, el pasado no existía. >>

<<Tanto cuesta imaginar la nada. Ahora sabía: las cosas son en su totalidad lo que parecen y detrás de ellas no hay nada. >>

<<Él me necesitaba para ser y yo lo necesitaba para no sentir mi ser.>>

<<La cosa no es nada. La cosa soy yo. La existencia liberada desembarazada, refluye sobre mí. Existo. >>

<<Pero soy yo quien continua, quien desenvuelve el pensamiento. Existo, pienso que existo. >>

<<Yo soy mi pensamiento. Existo porque pienso, si existo es porque me horroriza existir… el odio el asco de existir son otras tantas maneras de hacerme existir. >>

<< Soy, existo, pienso luego soy; soy porque pienso ¿Por qué pienso? No quiero pensar más, soy porque pienso que no quiero ser, pienso que… porque…>>

<< La existencia es blanda y rueda y se zarandea, soy, existo, pienso, soy, la existencia es una caída acabada, no caerá, caerá. Es una imperfección.>>

<<Existo porque es mi derecho. Yo tengo derecho a existir, luego tengo derecho a no pensar. >>

<<La existencia toma mis pensamientos por detrás. >>

<<Nada. He existido >>

<<Estamos todos aquí, comiendo y bebiendo para conservar nuestra preciosa existencia, y no hay nada, nada, ninguna razón para existencia. >>

<<Su amor a los hombres es ingenuo y bárbaro: un humanista. >>

<<Yo no creo en dios, la ciencia desmiente su existencia, aprendí a creer en los hombres. >>

<<Nadie se conmovería con mi muerte, estaría aun mas solo en la muerte que en la vida. >>

<<El humanista odia primero a los hombres para después poder amarlos. >>

<<En el fondo, esta tan solo como yo. Solo que no se da cuenta de su soledad. >>

<<Mi lugar no se halla en ninguna parte; estoy de mas. >>

<<Existo –el mundo existe- y se que el mundo existe. >>

<<Las cosas únicamente están ahí. >>

<<En el pensar no está el placer de la vida. Yo se que el no pensar es un mal sin pena. >>

<<Triste cosa es que a cambio de mis propias desgracias, salve yo mi propia vida. >>

<<La alegría de vivir, sin un futuro. >>


recop SR 1999/2004

sábado, 6 de abril de 2013

Noche intranquila

Noche intranquila

He re escrito este asunto como mínimo 5 veces, por lo menos la parte inicial y el asunto de los temas que he pensado a lo largo de varias noches de sumergirme en el humo y el sabor del whisky mientras todos alrededor maduran y sacan cuentas de banco para endrogarse de por vida (hey, yo también tengo una deuda que asciende a las dos cifras y me está esperando para ser finiquitada, pero de eso no he de preocuparme por el momento);  la cuestión es que solo hasta salir del agujero en que me había metido (en la tercia de días perdidos) alcance a comprender que escribí dos cosas totalmente distintas (y supongo que pensé muchas más ideas nefastas durante el encierro autoimpuesto para conseguir cierta tranquilidad mental ante las condiciones en las que actualmente me encuentro) y una de ellas quedo  insertada dentro de la otra sin que pudiese hacer cosa alguna para evitarlo, por un lado la anécdota de un viaje interestelar overdrive (pink floyd dixit) y por el otro mi eterno andar en la cuestión del “pobre bastardo blanco sin amor”. Quiero pensar que el cuerpo principal quedo intacto después de tantas revisiones -que no llevaban a ningún lado porque la droga pensaba por mí- y hoy justo que me decidí a darle una segunda mirada el pensamiento que dilucide lo que se escribe está enfocado en otra cosa muy, pero muy alejada de esto.

Esta onda escrita va muy ad hoc con un ritmo menos cadencioso al acostumbrado y más cercano al hardcore de los Black Flag o a la manera de manejar cuando el cielo se ha vuelto obscuro desde horas atrás y las calles están vacías; no sé, es como coger en un muscle car mientras lanzas el acelerador hasta tocar fondo  por toda avenida Reforma y al mismo tiempo vas llorando por la muerte de algo, tal vez tu propio yo o alguna mamada que te afecte de antemano por estar condenado a repetirte hasta que las ámpulas en el cerebro se extiendan por todo, todo lo inimaginable. No se me ocurre ninguna alegoría mejor que esa,  pero vamos a ello.

En principio:

La gente no entiende realmente lo que es esto del pachequismo (misticismo, marihuanismo, idiotez extrema, use el que más le guste y le acomode), no alcanzan a comprender que en realidad tengo como única  misión acabar con todas las cosas dulces disponibles en un radio de cuando menos 200 metros a la redonda, sin vuelta de hoja o situaciones alucinatorias. Pero no, para ellos el asunto pasa más bien por otro lado, fumar yerba recae en una situación que involucra sensaciones, emociones o actitudes propias de un genio que por fin puede expandir toda su creatividad hasta los confines mismos del universo (las canciones y las historias no ayudan a darme la razón en este laxo argumento). Creo que en mis casi 10 años que llevo haciéndole a esto no he tenido un solo momento donde me den ganas de ponerme creativo, a lo sumo me quedo pensando y diciendo: “sería bueno hacer esto” para inmediatamente quedarme estúpido frente a cualquier cosa por espacio de casi 30 minutos (la ventaja de que te vuelvas tolerante es que la yerba chafa no te pega por mucho tiempo). Pero retomo; no, la gente solo quiere el glamour, el humo críptico, las sensaciones de “misterio del universo”  y el completo estado de valemadrismo existente en la cola anillada (que se eleva en el aire) de ese cigarro forjado con las manos llenas de quemaduras. Todos quieren las ideas jaladas sin realmente trabajar para ganárselas, sin ver crecer el esfuerzo día a día y sentir en el alma de poeta frustrado y tarado en  cada recorte hecho para que la supervivencia  de la planta se convierta en el futuro de las ideas que reposan escondidas detrás de esas otras que son recibidas por la gente. No hay trucos, no hay caminos fáciles.

Esta óptica de pensamiento fácilmente podría caer en el foso de las charadas, Que son fumadas? Lo sé. Qué son risibles? soy el primero en darme cuenta de ello, pero de igual manera me gusta pensar muchas veces (o tal vez solo una vez lo he hecho) en este tipo de cuestiones mundanas trascendentales que le vienen valiendo un reverendo pito a todas las personas no involucradas, igual y se debe a que mi mente tan simple ya valió queso o a mi sentido del humor muy negro tirándole a necrófilo. Es en realidad que cuando me trepo al asunto de la quemadera  dejo escapar lo que mi cerebro desee perder, aflojar las amarras para que el intelecto se muera poco a poco en unas finas capas de ceniza atrapada en papel arroz de mediana a fina calidad.

En estos “temas” he encontrado cosas que van desde lo más universal a lo menos propio de una neurona,  desde los más profundos y poéticos pensamientos, hasta las cosas que solamente poseen sentido cuando uno se deja influenciar demasiado por el tetrahidrocannabinol (o THC para sus amigos).

Comencemos

•    Uno de los aspectos más divertidos que he encontrado en mis muchas noches de insomnio amenizados con el olor del cannabis es hablar con la comida (mentalmente of course) mientras esta va camino abajo en el tracto digestivo. Mimarla, chiquitearla, enseñarle que su mero destino es un proceso esperado que me permitirá guardarle pleitesía durante los años venideros (aunque en el fondo me olvide de ella al finalizar la noche) e impedir que su mala onda por morir cual kamikaze se contagie al resto del organismo; por supuesto el asunto está en hablarle bonito y hacerle saber que sin ella francamente el asunto se va muy directo a la chingada; aunque en realidad nunca ha sido sencillo establecer con ella cuál es su destino y mucho menos hablar acerca de su metamorfosis en mi interior.

•    Luego viene el quedarse mirando un papel cualquiera que se mueve u hondea con cada ondulación lanzada desde el aire artificial producido por la máquina eléctrica que provee ese sonido profundo,  intimista e igualmente  lo convierte en un nódulo de ruido blanco que me transporta hacia otros tiempos donde no era necesario tal aparato infernal. El ventilador industrial de mi habitación se queja con el constante roce de la madera a la que se halla sujeto, y es justo en ese momento  que comprendo que he fumado demasiada  hierba. Es temprano aun pero tal cuestión del ventilador quejándose me impide concentrarme tras unos minutos en todo aquello que me preguntaba horas (o minutos?) antes.

•    Avanza la situación y comienzo a notar el tremendo dolor de pies a causa del mal calzado y la amputación de la parte podrida de la uña enferma del dedo gordo del pie; me entra cierta paranoia  y justo allí noto que llevo  cerca de una eternidad contemplando el reflejo del foco de 60w en la serotonina de la uña del pie. Comprendo  con más horror (y algo de “ya lo sabía”) del deseado que no es mi pie, sino la mano derecha es la que soba incesantemente  la palma sudorosa de la otra mano.

•    Enciendo el segundo tramo del cigarro de olor penetrante cuya ceniza ardiente resbala hasta el pantalón de mezclilla y se pega junto  al calor infernal de la entrepierna por ser primavera y apenas y poder entrar en esos jeans; hago girar el cilindro no perfecto que es este cigarro de “maría” cultivada y cosechada en casa, sin artificiales, sin pesticidas que luego afecten el cerebro (más de lo que ya está afectado) y entrecierro los ojos abriendo el tercer ojo ( ha! su puta madre!)para ver que no hay nada, que el jodido está de vacaciones y todo esta negro (o está viendo al interior del culo de alguna dama).

•    Pienso una y otra y otra hasta llegar a mil ideas para nuevos escritos  para al finalizar la primera idea de grandes dimensiones percibir que  no poseo ni una mísera hoja de papel o siquiera un lápiz o pluma  de tinta chorreada que permita que todas esas maravillosas historias ficticias no se pierdan en el humo, me sumerjo en la contradicción de quedar aferrado a mi creencia de que pensar justo en este momento es igual a hacer zapping eternamente  un domingo a media tarde cuando no dan nada en la jodida televisión.

•    Me concentro una vez más. Cierro mi mente a las ideas profanas de ser superior y estático permanezco  al pensar en la textura rugosa de la colcha que se encuentra delimitando el toque de mi trasero –en jeans- con la cama. Consumo minutos y minutos en mi mente en este reconocimiento táctil cuando para sorpresa mayúscula me doy cuenta que no existe la colcha mencionada, que no uso jeans en este momento y que no estoy sentado realmente sino acostado sobre el colchón porque no he hecho mi cama hace casi 5 días. Miro a un lado y allí con su sonrisa chueca están las colillas de cigarros maltratados por el fuego, a su lado está la botella que me costó prácticamente 3 meses de no beber de mi bolsillo  y que está por debajo de la mitad en su contenido, pese a que lleva a mi lado solo un par de horas: pienso en su cálido abrazo interno y me confieso enamorado de su color ámbar fuego y su sabor a mil coños de princesas Disney, benditas princesas devora fuego.

•    Necesito agua y salgo a buscar el vaso de agua que ¿horas? antes use para calmar mi sed atrapada por 3 días de marihuana y whisky. Doy 2 vueltas por toda la planta baja de la casa y no logro encontrar el condenado vaso de vidrio. A punto de rendirme lo veo a menos de 5 centímetros del monte de venus de mi mano izquierda, lo puedo palpar con el mero roce de la mano.

•    Son apenas las 3 am y no hay comida más gratificante que comer casi un kilo de palomitas para sentir cada grano de sal atrapado por el sabor seco del maíz reventado…y después paso a escupir libremente toda las cascaras de las semillas sin reventar que se quedaron a vivir permanentemente en los dientes, sorbo agua del vaso que encontré, como más palomitas que se reblandecen con  la cantidad de liquido que aún queda en mi boca; más palomitas, mas agua, mas palomitas, mas agua. Me quedo de pie frente a la luna que se mira gigante y fría, sola como esas palomitas que con desprecio escupimos cuando solo queda la semilla sin explotar, cadáveres por doquier de sus compañeras de armas, cientos o miles de buenos cadetes que no pasaron la selección. Son las 3 am y estoy de pie en el traspatio helándome los tanates al no traer zapatos o algún calzado. Es la hora del lobo y me siento un jodido beatnik que ha cambiado el jazz por el rock de múltiples géneros apócrifos y demeritados conforme se avanza la centuria a la que pertenezco y se pierden las raíces del asunto mismo,  fumo yerba por horas y horas para terminar hablando de mierda y media. Me deprimo solo un poco sin alucinarme en demasía

•    Dentro de ese espacio concedido por la ingesta de palomitas caseras es que en pleno dialogo interno caigo en cuenta que la gente llama “huesos” a la semilla que no explota por completo del maíz inflado. Una vuelta y otra, una idea que nace y otra que fenece al no encontrar eco dentro del resto de neuronas poco funcionales que esperan con ansia un trago nuevo de whisky o que les inunde el panorama con la neblina hedionda procedente de la mezcla de THC, papel arroz y fuego. Cierro el circulo diciendo en voz alta y grave: “Nunca he entendido porque decirle “huesos” si el maíz no tiene…o al menos que el olote sea su esqueleto” celebro el chiste pese a saber que no tiene ninguna gracia; últimamente ni mi propio humor pesado y negro como el culo de ciertas damas y gueyes me solventa, me falta chispa, me falta algo que me saque del hoyo producto de la yerba y el whisky, apenas son 3 días pero ya no recuerdo que hiciese algo antes de caer en tal dinámica.

Finalmente vuelvo al papel e intento escribir todo esto sin sentirme tan mal porqué  en realidad soy un solitario y patético  tipo cercano a los 30 años perdido en el humo de la droga que yo mismo he cosechado y en el sabor dulce como los besos de la señorita cometa de mi imaginación de ese licor bendito. Miro desesperado el reloj una vez más para cerciorarme que  los minutos no se derriten como mi cerebro y allí con su cuerpo electrónico de leds me da el anuncio de que son las 3:00 am y que el planeta no se ha movido en su continuo perpetuo sobre su propio eje para sacar de un lado el sol y ocultar los terrores nocturnos que acompañan la soledad y la ebriedad de los cientos o miles de hijos perdidos que tiene regados por el universo y que se encierran en sus caparazones de desprecio por la humanidad restante. Son las 3 am de un sábado de gloria cuando agacho la cabeza y las manos se pasean frenéticas sobre mi calva incipiente para acordarme que no hay otra persona aquí, que no hay nadie más a quien pasarle la culpa de los caminos elegidos… cierro los ojos con el pesar acumulado de días y noches sin juntarles para descansar y al abrirlos después de muchas lluvias de colores circulantes y ambulantes vistos en el interior de mi cráneo veo el reloj (que me trae de regreso de la isla de las maquinaciones infernales o celestiales según sea la noche), son las 3 de la mañana de un sábado de gloria, la luz del cuarto está apagada y estoy cubierto de pies a cabeza por la colcha en una noche de primavera con el calor sofocante, me desemperezo y me siento en el colchón sumamente mullido, no hay rastro de alguna botella de Whisky o cualquiera que mínimamente me fría el cerebro y el hígado, no hay olor a quemado porque recuerdo que no hay marihuana que quemar debido a que la cosecha se perdió por una plaga el otoño pasado. 

Lo único que funciona a las mil maravillas es ese ventilador industrial grisáceo que sigue girando noche tras noche igual que ha hecho desde hace casi 9 años. 

SR Marzo/abril 2013

lunes, 1 de abril de 2013

Piedras de la memoria

Piedras de la memoria

15 días dure masturbándome con su recuerdo, no es que fuera una beldad ni mucho menos, simplemente me nació la calentura para hacerlo. Quien no lo hubiera hecho si ya llevara casi 2 años y medio sin mojar brocha debido a las complicaciones de la vida misma, o tratar de olvidar que me cortaron el testículo izquierdo por culpa de un accidente laboral que a duras penas el seguro quiso cubrir, bastardos como si yo hubiera querido deshacerme por principio de cuentas de mi huevo. Nada te deprime tanto como dejar atrás el episodio negro en que se ha convertido mi vida a raíz de haberme jodido tan tempranamente por causa de ese accidente.

El *espero que te recuperes pronto* de mi mujer suena hueco y lastimero cada que sale por la puerta de la casa porque ahora se dedica en cuerpo y alma a  tratar de sostener como se pueda a la familia ya que el tipo que antes lo hacía se deprimió hasta grados insospechados debido a que un matasanos cualquiera le corto el testículo que le daba la fortaleza y el decoro para hacer cualquier cosa. He dicho cualquier cosa.

Es preciso poner de manifiesto que conocí a Alejandra (la mujer de mi memoria) en la sala de recuperación, me pareció guapa a secas en su momento y muy alegre (totalmente lo opuesto a lo que yo era por aquel entonces). No se guardaba nada y casi siempre tenía una sonrisa a flor de piel. La trate mejor toda vez que mis visitas al pabellón de curación se hicieron menos frecuentes,  y es que el olor a piel amputada ajena me perseguía aun cuando me diera mil baños de agua con vinagre (para cicatrizar mis propias heridas), ella siempre estaba allí con su vestido amarillo pollito, siempre con ese vestido que me hace querer retrasar el tiempo para arrancárselo con la boca, con los puños siempre listos para la acción. Aun siento en la sangre escalofríos cada que recuerdo que me corría cuando la veía sonreír o aparentar que el universo le sonreía, todavía hoy con la distancia que dan los años veo sus dientes aparecer de vez en vez mientras tarareo esa melodía de Bob Dylan que tanto amaba ella por aquel entonces (y la cual aprendí por el mero hecho de que era su favorita).

Decía antes de que me sorprendieran los recuerdos de su olor fantástico a cítricos que me permitieron tener su presencia más cerca, que tengo una fantasía despierta y ello hace que me masturbe crónicamente por casi dos semanas con solo traerla a mi cerebro. Es fácil, recorro de arriba abajo el cuero y lo demás sale como en antaño, no pienso que haya sentimientos de por medio solo una terrible calentura que me produce ver su nariz chata, sus labios gruesos pintados siempre en un bermellón decente y como olvidarme de sus ojos algo grandes pero magnificados hasta la estratosfera con aquellos lentes de decorado felino,  y sus cabellos, oh viejo, su pelo obscuro cayendo siempre graciosamente sobre el rostro que me recibía cuando todo mundo me daba la vuelta, siempre con una sonrisa. Miento, siempre hay sentimientos involucrados cuando se trata de ella. Me grabe a fuego sus delicadas manos con aquellas estrellas que decoraban cada pulgar, dos tatuajes que cobraban vida entre mis muslos para asemejar en todo momento que ella estaba allí, que siempre había estado allí, consolándome o tratando de hacer que mi hombría y mi fe en la humanidad no recayera más de lo que ya lo hacía. 15 días de placer  solitario  casi siempre con los ojos cerrados para  no olvidar ningún detalle de su voz queda que recitaba los poemas basura que escribía para ella como si fuera un niño de 6 años enamorado de su profesora de español. Siempre vuelven a mis oídos los momentos donde su respiración calma era todo lo que llenaba la habitación, su respiración acompasada a mi ritmo cardiaco lleno de vaivenes de vals y baile de salón.

Quiera mi destino que las manos ejecutoras de esta pasión renegada del placer en pareja se encuentren en algún momento menos erradas y les dé por volver a escribir, a redactar la basura pseudo filosófica que me ayudo a mantenerme cuerdo durante los primeros 50 años y luego algún bastardo la convirtió en caja chica para compensar la falta de ese talento que algunos juran y perjuran que poseen, no tengo la menor idea de quien pudiera querer comprar tales basuras cuando ni estaban bien escritas, ni reflejaban otra cosa que no sea odio y mala leche por un derrotero faltón y lleno de carencias por el cual he deambulado. Pero vuelvo a errar,  lo hago por ella, porque todas mis letras eran para ella, porque ella los amaba, amaba cada letra que salía de mis neuronas y que era trasladada al papel, ella amaba cada entonación falsa que buscaba acomodar para producirse un orgasmo literario que aplacara la sed de su edad (por aquel entonces ella no pasaba de los 25 supongo) y que al finalizar cada lectura me obsequiaba un beso húmedo en la frente que iba más allá de lo fraterno para deambular en la plenitud de nuestras conciencias (que era el único punto del universo donde podíamos coincidir sin atentar contra ninguna regla establecida). Que no hubiese dado yo por que fuese diferente, que mi yo  físico fuese quien inspirara sus emociones primarias y la obligase a arrastrarse en pos de una caricia compartida. No fue así.

Vuelvo a escribirle desde el fondo de 2 botellas de aguardiente casero con sus casi 80° en combinación, escribo sin tener la mínima esperanza de que lea que me estoy acabando al ritmo de eso que compre en espera de que los efectos que me provoca me permitan olvidar hacia donde iba antes de comenzar a beber, olvidarla a ella. Por supuesto que el camino va empedrado por los cientos y miles de corcholatas y latas de cerveza amable que quedan detrás con su sabor amargo, pero no abrigo más esperanzas de que alguna vez vuelva, y es que creo firmemente que si en algo me he equivocado a lo largo de mi vida es en creerme un poco menos que todos, siempre al amparo de querer hundirme por debajo de la misma miseria en la que me he encontrado sumergido por culpa de su amor poco aprobado, a que mujer le atrae un sujeto acabado que prefiere encerrarse en su memoria antes de salir a desafiar al mismo universo?

Sigo creyendo que la vida me regala instantes donde el segundero se detiene y comienza a entorpecer el ritmo. Pero ella no aparece allí, sigue sin hacerse presente su carne fresca y tierna ya que se alejó  de mi cuerpo encorvado y mis silabas para ser la fuente de otro, para tener en esas otras manos morenas o blancas tal parsimonia juvenil que revienta cualquier mal síntoma con una sonrisa, siempre así, sonriendo a la vida que a todos trata mal. Hay fuego en mi interior –y no precisamente la colitis o gastritis que afecta a todos por igual en mi familia- que no se apaga a menos de que pose mis falanges en el miembro y lo satisfaga pensando en ella.  Primero arriba y luego abajo, un poco de masaje y luego escupo el glande o la palma de la mano para pensar en ella, siempre en sus brazos delgados y morenos –casi caramelo-, luego imagino su ropa interior negra, nada fuera de lo común, la ropa que cualquier mujer ajetreada en su vida usaría para ir y venir en las fantasías de un sujeto borracho y lleno de calentura que es incapaz de seducir a su mujer en turno corriente, cae despacio y aletargando la exposición milímetro a milímetro de su piel sabor a canela. Sale la primera tanda de bichos que van a parar a los pelos de mi estomago, sigo en el ritmo lento, no me desespero, aun hay mucho tiempo y mucho de ella que no he recorrido con mi memoria. Vuelvo a cerrar los ojos para evocar su risa y sus gestos como respuesta a algunas de las palabras más profundas que nada o poco tenían que ver con lo que en realidad le decía. Siempre interpretaba mal mis intenciones, en realidad le quería poner en 4 y acabar en su espalda, sé que no me dejaría hacerlo de otra manera. Pero en esa posición veo sus aretes sostenidos por aquel filamento de plata y estaño bañados con la majestuosa ola de su risa salpicando el universo cual si se tratase de las auroras celestiales con sus colores que rasgan la bolsa de mis recuerdos, las lágrimas me sacuden junto con una nueva venida. El placer solitario me consume.

Al fin y al cabo no es eso lo que todos esperamos?

Vomito blanco, la sangre fresca para el fin del universo que he creado en mi mente, el néctar de la decadencia que abandona mi cuerpo para posarse en sus muslos calientes y llenos de pequeñas venas azulosas solo existentes en la memoria de todos y cada uno de esos cojos y mancos que compartimos su existencia en el hospital de la Compañía de Jesús; expelo de mi ser todo el material genético posible de nueva cuenta para sentir que en realidad en algún momento tuvimos algo, y no fueron las meras elucubraciones de un trasnochado infeliz que no puede dormir sin abrazar su almohada mientras la mujer al lado ronca y ronca sobre esperanzas rotas que no alcanzo a querer comprender. Eyaculo  y todos los caminos que supuestamente llevan hacia el caos mismo se terminan en su cuerpo pálido y resplandeciente traído desde quien sabe dónde bajo la luz incandescente de un foco ahorrativo de 15 watts.
 
No soy diferente a otros que han fantaseado con arrancarle la ropa, salvo acaso que soy menos impúdico al momento de narrarlo, quien lo dijera, que a fin de cuentas todo esto que atravieso tiene como trasfondo el amarillo pollito de ese vestido.

Enero/febrero 2013