Miedo a volar
Hace aproximadamente 8 años comencé a escribir de forma poco seria y sí muy amateur una serie de relatos ficticios, estos se convirtieron en mi único modo de comunicarme respecto a toda la serie de mierdas por las que atravesaba. Fueron 5 cuentos escritos en forma casi ilegible en una pequeña libreta al recorrer 10 de las 11 líneas de metro; simplemente me senté en una de esas bestias naranjas, y observe a esa gente que usaba el transporte colectivo mientras seguía su camino. Algo curioso, un “sin camino” prestando atención a todos aquellos que tenían prisa, preocupación y necesidad por llegar a algún punto remoto del DF e inclusive más allá; 3 días bastaron para sacar esos pequeños relatos de menos de una cuartilla y que resumían mi sentir por las demás personas; además de que eran depresivos, sucios y grisáceos. El matiz suficiente para no tener que describir la Ciudad de México, pero si su opresión y su ritmo de vida.
Hace aproximadamente 8 años comencé a escribir de forma poco seria y sí muy amateur una serie de relatos ficticios, estos se convirtieron en mi único modo de comunicarme respecto a toda la serie de mierdas por las que atravesaba. Fueron 5 cuentos escritos en forma casi ilegible en una pequeña libreta al recorrer 10 de las 11 líneas de metro; simplemente me senté en una de esas bestias naranjas, y observe a esa gente que usaba el transporte colectivo mientras seguía su camino. Algo curioso, un “sin camino” prestando atención a todos aquellos que tenían prisa, preocupación y necesidad por llegar a algún punto remoto del DF e inclusive más allá; 3 días bastaron para sacar esos pequeños relatos de menos de una cuartilla y que resumían mi sentir por las demás personas; además de que eran depresivos, sucios y grisáceos. El matiz suficiente para no tener que describir la Ciudad de México, pero si su opresión y su ritmo de vida.
Años después comencé a escribir una serie de vivencias y ficciones donde ya casi no observaba al resto de la gente, me situé como la estrella del show, en tales anécdotas me encontraba presente ya fuese en uno o varios de los personajes que deambulaban por ellas, rápidamente mis palabras se volvieron sus palabras y su pensar se volvió el mío. Amores, traiciones, dolores y mucho, mucho alcohol transitaban por las letras que se volcaban en poco menos de lo necesario y mucho más de lo que se necesitaba. El síntoma de descomposición de nuestra generación de solo preocuparnos por cada quien, importándonos un pito los demás; tal es el ritmo que han amamantado las historias.
Todos y cada uno de esos pequeños textos (algunos muy largos y otros definitivamente micro) han aparecido en este blog, algunos buenos, otros malos y los que más infumables; nuevamente el asunto de escribir no es para todos y al parecer me quiero creer algo que no soy. Pero tampoco es que sea una especie de cerdo que necesita que le tengan piedad los demás, me gusta saberme dónde es que estoy en pie.
En medio de los primeros escritos y los posteriores hubo situaciones caos, ingrese a la universidad y a base de textos científicos me obligaron a dejar de lado las ganas y el tiempo de escribir ficciones en pos de acercarme lo más posible a la verdad, y al conocimiento suficiente para titularme como licenciado. Buenas épocas las hubo, y de ello también quedan registros en varios de mis escritos sobre todo del eterno sentimiento de dolor que producía ver a Teresa. Ella se erigió como un punto neural dentro de todos los relatos que llevan su estampa.
Sin embargo, tras años de educación inservible en la universidad me encontré sin caminos y de vuelta a la vida ociosa, así fue hasta que durante un periodo de tiempo muy marcado estuve trabajando para una empresa sin alma y que nos veía como simples objetos, no me quejo de ello, hice dinero, compre mierdas caras y bebí mucho en honor al patrón; también viaje mucho y por azares del destino uno de esos viajes me significaron subirme a un avión por primera vez. El relato correspondiente a ese periodo de tiempo lo escribí meses después cuando comprendí que las turbulencias por las que pasó el aparatejo no fueron tan terribles, y que en su totalidad la aflicción procedía del momento y la fecha en que me encontraba volando sobre el territorio nacional. El ritmo de vida álgido al que me sometí por espacio de 1 año, me dejaba menos tiempo que nunca para redactar ideas simplonas, estúpidas y sobre todo pura ficción. Mis viejos nervios en la mano se atrofiaron y comencé a echar de menos las plumas y el olor a viejo que desprendían los libros que antes gustoso compraba. Gane el dinero suficiente para comprar toneladas de libros y no lo hice. Todo ello me paso factura al momento de redactar aquel escrito.
Llego después la revancha de la derrota y allí me encuentro, días buenos, días malos y días que transcurren sin mayor relevancia que la de despertarme y sentir que soy un día más viejo, un día más estúpido y un día más inútil. Sin embargo comenzaron a fluir las palabras, las letras se volvieron mis compañeras del día a día, porque ya no quería relacionarme con más gente de la necesaria. Escritos nuevos que han sido en su mayoría traídos aquí y algunos otros que solamente releo para mí por considerarlos auténticos plagios de otras personas pero atribuidos a mis manías más cancerígenas. Así las cosas.
Esta enorme introducción que esperaba no se alargara tanto y que mucho menos tuviese este tono que grita melancolía, tiene como trasfondo el plasmar en escrito perdurable (por lo menos hasta que los bits desaparezcan) aquellos pensamientos que pasaban por mi mente una lúgubre noche de agosto, cuando viajaba en un avión de regreso de Tuxtla Gutiérrez a la ciudad de México tras 2 días de auténtico frenesí. Algo así como el detrás de cámaras de esa historia sobre las turbulencias y mi reconciliación con dios (en ficción), mientras el pedazo de fierros y cables (sin olvidar el combustóleo) surcaba el cielo mexicano con poco más de 100 pasajeros que se aferraban con uñas y nalgas al asiento de pseudo piel en lo que bien pudo haber sido nuestra última noche en el mundo de los vivos (y de existencia en caso de no haber un mundo de los muertos). Son apenas rasguños a lo que yo considero la verdadera esencia de toda la mierda que he puesto a lo largo de casi 3 años, o mejor dicho a lo largo de casi 8 años escribiendo historias que no llevan a ningún lado, pero que me agrada compartir para que sientan que todos sus problemas pueden desaparecer por el escaso tiempo que les lleve recorrer cada una de las historias hechas. Es humor idiota pasando por humor negro y rebasando el humor escatológico. Son casi 10 líneas de sudor tembloroso vuelto letras y que ayudaron a soportar el trago amargo que significó estar en esa pequeña línea de fuego de la batalla librada entre el cielo y la tierra siendo esta última castigada por varias decenas de rayos que surcaban deliberadamente cercanos a nuestro ataúd aéreo.
Disfrútelo y deje de pensar por unos cuantos minutos.
"MEMORIAS DESDE UN AVIÓN":
“Puta madre esta chingadera cayéndose y yo sin poder beber, gracias EPN”
“No niño, no pasa nada; ese olor a chamuscado y el ala que va cayendo en otro ángulo son cosas completamente normales”
“Díganle a mi jefecita que el speed metal me consoló en el último momento”
“Ya no le vi las piernas a la del 7-A”
“Esto me pasa (que se caiga el avión) por comprarme el fifaaaa”
“Se acuerdan que le iba a llevar serenata con banda sinaloense, pues eso mismo iba pensando Pedro Infante”
“Pienso en el tiempo perdido que estuve estudiando en lugar de beber”
“Lo único bueno de morir así es que ni siquiera llegue a viejo”
“Stevie Ray, Randy, Ritchie no sufran que ya llego para instruirlos”
“Me fui casi como llegue, en medio de fierros”
“Creo que al niño de al lado no lo protegían buenos dioses. Igual rezó”
“Putisima madre que mi última comida haya sido en un Sanborns”
“Mamá prende la tele que voy a salir en las noticias de las 10”
“Ya no sabré en que acabo la telenovela de las 9”
“Ya no conoceré a ninguna estrella porno”
“Rápido compañeros unas gallinas negras y unas velas”
“Chingao esto no hubiera pasado en un “estrella blanca””
“Ya no escuchare corridos alterados”
“De la verga, ya no jugué al pes13 y el batman arkham asylum”
“Mínimo préndanme una veladora cada que suene loverman de metallica y dead skin mask de slayer”
“Páguenme unas 20 lloronas megabuenas y sin moral”
“Ya! por fin suena METALLICA! “
SR agosto 2012- abril 2014