lunes, 2 de septiembre de 2019

debían ser las 2

Debían ser casi las 2 de la madrugada, o tal vez después, no logro recordarlo del todo. Hace un clima del culo, aunque es primavera, parece que seguimos en el invierno, o eso me quiero decir a mí mismo, porque pareciese que por la ropa que usaba estaba en algún jodido punto recóndito del círculo polar. Pero sigo bebiendo, hace un par de días que lo hago, es la forma…o mejor dicho: la única forma que conozco. Si no supiera que he usado el mismo argumento desde que tengo cerebro, creería que esto es nuevo, pero siempre termino así, hablando sobre una botella, una cerveza o marihuana que me estaba aliviando el alma, la jodida alma que todo lo parecía contener, como si fuera un jodido recipiente de todo lo que somos, aunque no creo en ello, creo en un estúpido cerebro que dicta nuestras acciones y toda la mierda que de ello deriva, me gustaría que fuera algo como el alma, cargarle las cuentas a algo tan jodidamente abstracto como puede ser discernir que es esa mierda.
 
No me gusta meterme en ese tipo de cuestiones, siempre sale uno trasquilado, enfebrecido por cosas que realmente no tienen la menor y maldita importancia, aunque pueda parecerlo al inicio. Pero luego todo se revela y nos terminamos por sentir como una mierda, una de esas cosas sin importancia, justo como lo que trataba de señalar al inicio de toda esta situación jodida.
 
La noche estaba jodida, bueno…así lo veo ahora, probablemente haya sido una buena noche, porque siempre me pasaba así, terminaba siendo una jodida noche buena, con pequeñas explosiones de alegría matizadas por las horas y horas de estar aplastado. Me gustaba la sensación, tener pequeños momentos de alegría a cambio de muchas horas de sana destrucción… bromeo, a quien jodidos le alegraría estar feliz unas pocas veces. Estar feliz es síntoma de que tienes una enfermedad mental. Todos los seres humanos somos jodidos.
 
Bebía por algo sin importancia, aunque siempre arguyo eso. En realidad estaba muy jodido… pero eso siempre lo digo. Me gustaba beber para sentirme como una piltrafa, me gustaba cargar todos mis problemas a la bebida, a que no podía controlarla y cosas por el estilo. Pero en realidad estaba bien seguro que hacía trampa, que siempre que llegaba a un punto donde estuviera a punto de joderla, me detenía, la experiencia no te da eso, la experiencia te hace hundirte más y más, aguantar como el puto desierto espera ese día lluvioso que viene cada cien años, o esa noche que se vuelve un segundo porque el puto círculo polar ártico está a nada de tu cerebro, aunque luego anochezca a las tres de la tarde, mientras en un jodido mundo paralelo el sol te quema la jodida mano que teclea furiosamente una carta de odio. Otra de esas pinches frases que no llevan a ningún lado, que me hacen sentir como un jodido improvisador de mierda que no tiene sentido alguno del tiempo o la distancia. Solo está ahí, atrapado en un condenado fraseo interminable, que pareciese ocupar la noche, el día, el invierno y el mismo universo. No sueltas el fraseo, lo dejas que se consuma, que te consuma y se traslade hasta el centro de tu existencia, que te marque por dentro, con fuego, con una violenta erupción de volcán incesante y carente de toda la visión que nos acomoda en este pequeño tiempo. No puedes dejarte ir, te frenas, te da miedo perderte.
 
Algo se rompió aquella noche, algo que no había alcanzado a comprender, como si fuera el fin de la historia que te habías negado a concluir por miedo a lo que vendría después, a la soledad que te esperaba con los brazos abiertos, como si fuera tu condenada madre, llena de rabia y desesperación porque le habías abandonado, te creíste la historia de que podías ser feliz, podrías tenerlo todo, pero al final resulta que sigues dentro de lo mismo, como un jodido vicio, tu verdadero, el que ocultas debajo de las drogas y el alcohol. La mentira y la traición, eres jodido vicioso solitario que esperabas estar lo suficientemente cuerdo como para amar a alguien, no lo haces, no lo puedes hacer, y lo peor es que jodiste a alguien, pero eso ya lo sabías que iba a pasar. Porque así estaba escrito desde que lo empezaste.
 
Quisieras alguna vez no ser ese tipo que hace trampa, que es recto y hace todo lo correcto en todo momento. Siempre buscas el camino más corto, el más sencillo, te gustaría creer que eres capaz de ser distinto, pero lo único que has hecho toda la vida es brincarte las normas. Volví a caer en el mismo rincón. Como si fuera una de esas cosas que vuelven cada cierto tiempo, un condenado cometa que surca el existir, que no solo vuelve y destroza, sino que cada vez te deja más tocado. Hundido en el fango.
 
Quisiste escribir una historia corta donde no hablaras de tus problemas y volviste a caer, ese es el limbo que te espera, ahí vas a morar por siempre.
 
SR Abril 2016-Noviembre 2018.