Propósitos.
Vano?, si;
superficial?, mucho más. Todos hemos sido víctimas de este momento del
año, cuando nos damos cuenta que otro número se ha incrementado a la cuenta y
seguimos sin realizar aquellas cosas que siempre vamos postergando. ¿Cuántas
veces no hemos hecho el juramento de que este año si haremos ejercicio,
tomaremos menos, viajaremos más, etc., etc., etc.? Y qué pasa?, cuando menos nos damos cuenta los días de
enero son reemplazados por los días de febrero, y así subsecuentemente.
Ahora, antes de que piensen que he vendido mi alma y me he
subscrito a vanity fair (seamos justos y digamos que siempre sacan un articulo
con este nombre en todas las revistas, y tocan los mismos puntos), hace años
que deje de tener propósitos o siquiera imaginarme lo que quería hacer con mi
vida (lo único que siempre pedí, lo logre y lo tire por el excusado porque
preferí el alcohol)… no, más bien es una manera de recordarme que debo de
escribir más y actuar menos – o algo muy parecido a ello.
La verdad es que tengo un par de ideas acerca de lo que
debiese cumplir para la próxima decena de meses por transcurrir. Algunas son
meramente vacuas y otras son cosas que no debo postergar más, por supuesto mi
misión de envenenar con gas radioactivo la tierra sigue intacta y espero que
pronto haya en la faz de la tierra hordas y hordas de zombis hambrientos.
Ahora que si bien no deben esperar que yo siga insistiendo en cosas como el
hacer ejercicio o tomar menos, la mera neta son pendejadas que demuestran cuan
poco nos interesamos como entes individuales y tememos no encajar con la visión
obtusa del resto de la población que circuncida nuestra miserable vida. Muy
pobre seria enfocarme en el chiste fácil y dejar de lado la verdadera intención
de este escrito: volver a escribir sobre cualquier asunto sin temer hacer el
ridículo por ello (Creo que lo estoy logrando porque llevo cerca de 10 líneas
sin decir nada y escribir en círculos).
Vámonos arrancando para que veamos si es cierto que he recuperado el coco o simplemente me
estoy proyectando en ideas chaquetas (de jaladas) para no hacer mi trabajo (por
el que me pagan y el cual odio).
1 leer mas… futa ya empecé mal, jure que no pondría la
palabra más (o por lo menos limitaría su uso) y ya la cajetie. Pero en fin, si ese el inicio; me decanto por
regresar a mis viejas prácticas de lectura, cualquiera cosa que caiga por mis
grasientas manos de mandril (y según me han dicho, larga también). Leerme un
par de libros al mes y concluir el año con varias decenas de libros a cuestas
que me engañen un poco más sobre mi condición pre- ermitaña.
2. beber. Acabar con mi sed (hay guey creo que así va una
rola de Bronco), tampoco es que sea un gran bebedor, simplemente necesito ver
hasta qué punto mi necesidad de alcohol y todo lo que hablo de él para ver si me logra dominar. Hasta que se vea el fondo de nuestro hígado
(metafóricamente hablando) para demostrarme que se puede ir a un poco más abajo
en este foso decrepito (chale sigo insistiendo en que la vida no es tan foso
decrepito como nos han hecho creer esos gueyes pseudo-existencialistas que
esperan a la vuelta de la esquina los huesos que les alegren la existencia.
3 “molestar niños muertos”. Ok, ok lo admito esto fue un
recordatorio de que debo buscar ese pinche “imperial doom”. No es posible que
siendo una pieza maestra de la literatura este perdida o destruida por la
acción de unos cuantos amargados que no entendían el fino humor de polo polo,
Alfonso Zayas y el Piporro en un solo dialogo. Sip, esa frase tomada de una
canción de Brujeria, es el punto central de toda una disputa legal por derechos
de autor. Al igual que el titulo mismo es una pieza de la banda Monstruosity y
en general el pinche cuentito es un tour de force hacia el nihilismo y la
comedia negra-negrisima.
4. arreglar el falcon, o espíritu de St. Louis como le dice
el viejo eje. Es difícil y complejo tratar de arreglar el pinche carro. No solo
porque está lejos de aquí, sino por las horas y horas que requiere para ser
salvado de lo que es actualmente: un nido de arañas, víboras, ratas y uno que
otro vago que utiliza su cuero negro como almohada ante el inclemente frio
decembrino y normal de la región del Bajío mexicano. Y eso sin contar el dinero
que requiere dicha misión, prácticamente estamos hablando de rehacer
prácticamente un clásico.
5. dejar de acechar a esas chicas guapas. Bueno, en realidad
solo estoy pensando en una… está bien, en dos; pero es neto que estoy pensando
seriamente en dejar de acosar virtualmente a esas chicas y dedicarme a trabajar
mis músculos anteriores del brazo. Por supuesto aquí debiese ir implícito “y
dejarme de hacer el gracioso con ellas”, pero se me hace una estupidez, debido
a que me hago el pinche simplón con muchas gentes.
6. Poner online un pinche cuento.
Uno solo guey, la neta no aspiro a más, simplemente romper la barrera de la
mediocridad y decidirme a subir ese pinche puñado de letras, entrañas y babas. Sobre
todo lo último, porque la neta que cantidad de fluidos corporales corren por
esas inches hojas. No aspiro a que me descubran unos cazatalentos ni mucho
menos, pero no estaría mal poner esas inches historias sin ciudades, sin
calles, con fantasmas atrapados en su eterno andar. En fin.
Bueno solo 6 porque poner 12 requeriría
mucho más talento del cual poseo y muchas horas libres para pensar en ellos.
Por lo pronto feliz cena de fin de año y que beban harto. Por supuesto son
libres de invitarme y aguantarme.
Pd. Tomarme mi foto emo… o ya es
hipster?
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