miércoles, 29 de agosto de 2012

metal II


Metal II
Si bien los anteriores 10 discos son parte fundamental de la vida que llevo (y llevaré), hay otro tanto de discos que indudablemente me han ayudado en diferentes momentos a definir mis gustos y mi pasión por la música (que lamentablemente no se me dio hacerla de manera original). Discos igual de trascendentales que los anteriores, que si acaso tienen menos fuerza en algunas de sus composiciones  sin que por ello sean en absoluto menores.
Es mejor seguir y no hacer tratados de estados emocionales… yeah! It’s Fuckin metal baby!

11. “Roots” de Sepultura.  El último disco con Max Cavalera al frente y el ultimo de los discos de sepultura con su alineación más comercial también es un disco donde llevaron la experimentación (ya presente en Chaos B.C.) a nuevos niveles, hay mayor integración de elementos amazónicos y con una mayor critica a la naturaleza política respecto a los pueblos originarios del continente americano. Más allá de los lugares comunes que he mencionado en este pequeño párrafo, fue este el primer disco que escuche de los viejos sepultura,  aun recuerdo que trate de aprender a tocar en la lira “roots bloody roots” y falle, que trate de llevar el ritmo trepidante de la bataca en “spit” y se me acababa el gas a mitad de la canción. Que trate de cantar con la misma fuerza del pinche Max en “cut throat” y la voz se me desgarraba a la mitad de la misma. Baste recordar la grandeza de Sepultura cuando al inicio de ese pedazo de cover realizado a motorhead llamado “Orgasmatron”, Donnington amenazó con caerse.

12. “Toxycity” de System of a down. Realmente se puede considerar a los system como metal? No lo sé ciertamente, lo que si entiendo es que pasando la edulcorada canción de “chop suey” (que los coloco en el ojo del huracán comercial al rotar constantemente en las cadenas de videos y de ganarse el repudio de cierto sector conservador por sus críticas al sistema estadounidense), los system tienen piezas en este disco que son de mayor fuerza y poder que la ya referida chop suey. No puedo evitar sentir un apego por este álbum debido a que llego a mi vida en una etapa bastante interesante, cuando estaba enojado con el universo entero (pero quien no lo ha estado a los 17). 
El disco a mi gusto tiene mejores rolas que los sencillos que se lanzaron, baste observar la fiereza con la que arrancan en “jet pilot” (y por supuesto el resto de la canción va en un constante subí-baja demencial) o esa otra joyita llamada “ATWA” cuya tranquilidad inicial se ve trastocada hacia los 45 segundos cuando rompe en un brutal restallazo en la cara. Para muchos es mejor el disco homónimo de los system, para mi basta escuchar “bounce” y saber que el nü metal no era tan malo como lo declaraban los fans del true.

13. “Lateralus” de Tool. Que carajos es Tool? No lo he descifrado y es poco probable que en un futuro lo haga; hace años leía una revista española donde decían algo tan cierto como que el pasto es verde (iba a poner que la mota, pero luego viene en unos colores pachequisimos ): “Tool es muy suave para llamarse metal y demasiado pesado para llamarse art rock”. Tan cierto hoy como siempre, Tool no es en sentido estricto una banda de metal, pero está muy lejos del rock y del jazz; lo cierto es que llegue a esta agrupación gracias a mi hermana mayor y al pinche MTV(ese pinche canal que ahora está plagado de adolescentes y post adolescentes con el intelecto de la crema de mani). Para definir mi atracción inicial a Tool basta recordar las chingonerias de videos de “schism” y de “parábola” (no ayuda que uno sea un pacheco irredento). La música de Tool se podría acercar fácilmente a lo realizado por los King Crimson en su faceta más ruda y aun allí hay años luz de separación entre una y otra banda, tal vez sea nuestro error común esa pinche necesidad de etiquetar a todas las bandas en una categoría en lugar de llamarle música.

14. “Black seeds of vengeance” de Nile. Cuando más clavado estaba en el death metal realizado por los señores de Cannibal Corpse, comencé a sentir una especie de hartazgo, no musicalmente, sino líricamente. Las huestes de “Corpsegrinder” y Webster llevaban más de 10 años hablando de lo mismo, su música se había vuelto más técnica, pero hasta la sangre y las tripas cansan después de un rato, busque afanosamente algún grupo que mantuviese el listón de fuerza sónica y que no diese concesión alguna; y entonces llegue a otro grupo gabacho que venía pujando fuerte por hacerse con el titulo indiscutible de la mejor banda de metal extremo de este lado del continente. Su nombre: Nile (honor al río), pero eso era lo de menos, lo genial era la temática manejada por la banda,  letras inspiradas en la egiptología. Así como se lee, los dudes eran estudiosos de la historia egipcia y ello lo volcaban hacia las letras de la banda.  Cualquier cosa se podría pensar, lo cabrón seria ver si lograban el cometido. Bastan los primeros acordes de la canción homónima del título del disco, para saber que verse acorralado por misterios milenarios en medio del asfixiante clima del Egipto es poco comparado a la brutalidad de la gente de Karl Sanders.  La banda gringa ha sabido mezclar entre la brutalidad generada por sus instrumentos, pasajes hechos con instrumentos de la región del norte de África y cantos de monjes, sobrecogedor es poco. Para mí, Nile llevaban a nuevos extremos la música metal y asemejaban la escucha a la sensación que debió haber sentido aquel  Harry Houdini en “Bajo las pirámides” al momento de asistir a una resurrección de los misterios egipcios, en el brutal y escalofriante cuento de H.P Lovecraft (que basta mencionar que es otra de las influencias de los Nile).

15. “Scum” de Napalm death. Como estudioso (jajajaj) o mejor dicho clavado de la música, siempre me ha gustado saber de dónde proceden las influencias de los artistas. Y ahora fíjense como llegue a la poderosísima banda inglesa de  “Barney”  (no Gomez, no Stinson) Greenway: Escuchando a los Mars volta (cierto nada que ver con los de Birmingham) pues me clave en ellos y trate de obtener todo de ellos, llegue a sus raíces, los At the drive-in, pero nuevamente descubrí que estos no eran la punta de lanza de su generación, ni los más innovadores, volví a clavarme en las raíces y encontré que pertenecían al post- hardcore, (chinga a poco hubo un pre?) rastree más y llegue a los viejos Fugazi, que eran los padres santos del post-hardcore, pero no eran los propiamente dicho iniciadores; nuevamente mi curiosidad me llevo hasta los Minor threat, emparentados directamente con la vieja escuela del hardcore punk. Hasta allí, se podrían preguntar qué tiene que ver Napalm, bueno curiosamente uno de los discos seminales para entender el hardcore    es un demo grabado por la banda de Shane Embury como miembros de una oleada de punketeros cuya duración no sobrepasaba los 15 minutos, era ruido, caos y desorden absoluto, los chavales eran unos muy jovencitos napalm death que tiempo después cambiarían su nombre al actual, y en 1987 grabaron una pieza maestra de la brutalidad llamada scum. Más violento y cargado de mayor crítica social que el anarco-punk; lo que hace Napalm con este álbum es en apenas 33 minutos lanzar una declaración de principios en contra de todo el sistema, 28 canciones cuya importancia desencadeno un genero completo y que me ayudo a llegar a otra etapa de mi sacrosanta vida.

16. “Guts of a virgin” de Painkiller. En definitiva uno de los músicos cuya obra ha marcado mi vida de manera significativa ha sido John Zorn, en sus múltiples proyectos –ya solo o como productor- ha permeado de manera gradual mi gusto por la música. El primer acercamiento que tuve con su música llego por gracia y obra de mi hermana mayor que me dijo que existía una suerte de jazz extraño en la sección clásica de los mix up, cuyo máximo representante era un tal John Zorn. El disco por demás era carísimo y poco accesible para mi bolsillo, era el Bar Kokhba. Desesperanzado por no poder comprar su música me lance (como muchas veces lo hice) al chopo, a buscar algo de consuelo en mi bien amado metal, lo de siempre, música pesada y atronadora; sin embargo ese día repare en un puesto atendido por un sujeto con cara de mamón (aunque ahora con la reflexión que me da el tiempo, veo que todos los que allí atienden tienen la misma cara) y cuyos discos piratas eran ostentosamente más caros que el resto, sin embargo allí en una esquina estaba una sección entera dedicada a la música de Zorn. Rasque en mis bolsillos y encontré lo suficiente para comprar el más barato de todos. “Guts of a virgin” (nombre que Zorn retomo de una película nipona de sangre, tripas y más sangre).  El grito inicial de la canción “scud attack” me proveyó del primer shock mental en años, comenzó a sonar el sax y todo dejo de tener sentido. Cambios brutales de ritmo, batería desaforada que aparece y desaparece en medio del caos provocado por los ejecutantes del metal(?)  de juanito zorn.  Me sigue pareciendo sobrecogedor que tres dudes (John Zorn,  Bill Laswell y Mick Harris) crearan una de las obras más brutales de la historia, sin necesidad siquiera de usar voces.  Sigo esperando a que Zorn venga a pagarme la deuda por haber roto mis pesadillas llevándolas a nuevos niveles gracias a la música de painkiller.

No hay comentarios:

Publicar un comentario