miércoles, 27 de marzo de 2013

Heat

HEAT

El jodido calor se mete por todos los poros (en realidad hace que te quieras reventar la piel a cuchilladas para que la sangre bañe un poco el asunto) y eso que el sol ha estado oculto hace varias horas dejo caliente la tierra, la jodida tierra que calienta los malditos zapatos… que con una mierda, tienen hirviendo los juanetes de los dedos!

Aun no puedo creer que con este condenado clima sea tan imbécil de encender el fosforo. Hasta el puto cigarro desgarra los labios cuando se queda pegada la boquilla. Odio este pinche lugar. Odio la maldita manera en que la ropa se queda pegada o se vuelve una calcomanía indeleble sobre la piel al encender el sol toda su fiereza cada mañana. Juraría que no uso camisa alguna si no fuera porque estoy condenadamente prieto y la camisa obscura es menos que eso. Sigo aquí después de dos días de haber llegado, aun cuesta entender que el jefe me mandara por su dama (que en las noches de acción él llama Sandra) a este estercolero, del otro carajo lado del culo del mundo. Quisiera encontrarme a uno de esos pendejos que cuentan historias de aventuras y romances en países exóticos (donde el ir al baño en un lugar privado se vuelve una petición que es jodidamente mal recibida por los lugareños exóticos) y golpearle la nariz; quisiera encontrar uno solo para meterle sus historias piteras hasta lo más profundo de su culo. Aunque en realidad lo que me está chingando es que a cualquier sitio donde voy me tengo que fletar con 500 dólares, al parecer el patrón tiene la idílica idea de que menos recursos se traducen en mayor productividad. Puto político de mierda tenía que ser. Y digo que me sorprende que mandara a  buscarla porque ella, su chupapitos, estaba bien pero no valía tanto como para recorrer el puto globo en pos suyo. Quisiera haberle metido un par de balas a esa zorra en caliente, sin charlas filosóficas o putos diálogos de película matinal. Un tiro en el corazón y el otro en la cabeza, en su puta cabeza llena de putas ideas y romances baratos.

Y sin embargo, pese a todo ese desgarre de odio ahora ella está aquí junto a mí, sus pies aun tibios están junto a los míos, sus fofos y obesos dedos de la pata izquierda se hallan reposando sobre mis delicados pies (jajajajajaja), que pendejada tal vez sea el calor quien me hace desvariar.  Quiero creer que es eso y no lo que han dicho reiteradamente acerca de mí, algo a lo que no puedo dar crédito alguno ya que juran haberme visto vaciarle medio tambor de la .357 al puto cuidador del estacionamiento cuando le dio un tallón a mi chevy 57; si fuese de esa manera seria creer  lo que dicen acerca de que no tengo el control. De que actuó con la sangre hirviendo como aquella vez que le avente el auto al mocoso aquel que me lanzo un escupitajo por no quererle dar por limpiar el parabrisas. Eso sería estúpido y problemático, se perfectamente que el viejo me necesita allá para encargarme de sus asuntos serios contra el puto de Ángel.

El calor, el maldito calor es el que tiene la culpa de lo que ha pasado últimamente y de que hierva la sangre que corre por todo el torrente. Lo sé, es su culpa que la sangre se seque y forme una capa de glaseado pegajoso y nauseabundo en mis brazos. Es la puta sangre que  vuelve lentos mis movimientos. Es la misma sangre de otros, que “el negro” dice que es bendita y por ello se baña en ella después de encargarnos de los asuntos del jefe (en realidad “el negro” es otra onda muy cargada que ni el mismo Ángel ha podido controlar, ahí mejor no me meto, en buena hora me lo asignaron para cuidarlo -aunque en realidad no creo por mucho tiempo), que me enciende la piel y el instinto. Estoy seguro que mañana le va a encargar el jefe que me dé una probadita, es muy seguro que así sea; y bueno después de eso como que ser mejores amigos tendrá que esperar un par de años. Mañana, mañana el patrón se va a emputar en serio cuando vea a su putita degollada, quise resistirme a sus encantos pero fue inevitable. 

En realidad no importa que se enoje o que le diga al loco aquel que me dé una calentadita, lo que en realidad me preocupa es que no muestre su enojo, porque entonces sí que ya me cargo la chingada.

SR 2009

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