Instante
Allí, molesto frente al universo rodeado de tendederos y tinacos llenos de agua verde, miró al infinito que se alzaba sobre él; sobre aquella insignificante masa corpórea que alguna vez deseo morir por amor. Aquel trazo diminuto en un libro de millones (o trillones) de letras escritas por el tiempo.
Se dejo ir con absoluta fe en el más allá, en ese estado que alguna vez creyó alcanzar haciendo el amor con su esposa. Con los ojos vidriosos por la falta de reposo observando todas aquellas volutas de un cigarro universal, perdiéndose hasta donde su imaginación fuese incapaz de creerlo.
Allí de pie, frente a un coloso, a un tótem jamás tallado por cosa alguna. Miro nuevamente el pasado, el presente y el futuro de su vida y la de los demás; en un fragmento de su vida, en un segundo de su reloj hechizo conoció su vida y lo que venía. Se sintió aun más pequeño que antaño, se supo incapaz de siquiera poder crearlo como le fue destinado.
Cerró los ojos y trato de recordar, siquiera imaginar algo. Apretó los puños y lanzo el grito que solo escucho el hombre que caía 15 o 20 metros por debajo.
SR septiembre 2011
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