miércoles, 17 de octubre de 2012

Sangre



SANGRE

Sangre. El camino hacia el más allá va a llegar y yo no voy a estar sentado esperando por que la muerte llegue, no voy a implorar misericordia, no voy a rendirme ante nadie y ante nada. Sangre. Violencia que explota y carcome a los que me rodean, siempre luchando nunca tranquilo, siempre golpeando aquí y allá en espera de la lucha final que no es entre buenos y malos, sino entre adictos a la sangre. Sangre. La sangre que esta al final de todas mis vidas pasadas; de lujuria y pecado, de gula y pecado, de miseria y sangre. Sangre. Tan hermoso el color rojo que desciende en todos los ríos del mundo, bañando los cursos con su color de fuego inapagable mientras exista el ser humano. Sangre. Yo era y fui sangre que cubrió con su calor todos y cada uno de los aspectos de los que me rodearon y me siguen rodeando. No me voy a ir sin luchar.

Sangre. Y el final se ha pronunciado y lo he acelerado, al final todo se resume en la palabra que ayude a colocar como mantra colectivo. Sangre. Siempre ha sido así, desde los antiguos hasta los futuros reinos se resumen en una lucha constante que baña todo con su granate color. Sangre. Y los apóstoles que me acompañan hasta el final son despedidos porque merecen sobrevivir y seguir luchando a fin de cuentas el destino de todos es el mismo y más temprano que tarde hemos de encontrarnos en la misma circunstancia, sin vuelta de hoja y sin cambiar el rumbo. Aquí y ahora todo se encamina hacia el paredón. No voy a implorar perdón.

Sangre. Espasmos que desenvuelven el dolor, espasmos que acaban con los pocos nervios que todavía quedan en pie de lucha. Sangre y carne, todos somos eso y a eso nos reducimos al final, cuando allí frente al padre creador nos sometamos ante su justicia infinita. Sangre. En espera, siempre la espera es la peor parte de la vida, la incertidumbre de esperar acaba con la vida de las personas y las torna en corderos a punto de ser degollados. Sangre. Fértil abono de calumnias y traiciones que han rodeado mi existencia y la de todos mis familiares, verdaderos y anexados. Sangre. Para la familia que me rodea, que me protege y que intuye que ya todo va derecho y sin escalas rumbo a la tumba. Sangre. Que se acaba en el cementerio y que no retorna sino hasta dentro de que el tiempo sin rumbo vuelva a su origen. Sangre y carne. Ellos y ellas, mis hijos y hermanos se vuelcan sobre mi despojos terrenales para beberse mi legado. Así esta escrito que pase.

Sangre. Sangre y más mierda. Dolor abdominal que se multiplica hasta que la medula grita de dolor. Sangre. Puede decirse que toda mi vida he vivido de sangre y tendría que ser una ironía que no muriese en medio de ella. Sangre. Que se riega en todas las direcciones posibles tras la violencia. Sangre. Color rojo que se torna negro en cuanto pasa por el tracto digestivo hacia su destino final en el excusado importado. Sangre. Todos los caminos que he recorrido a través de los años han estado cubiertos de esta. Sangre. Violentas expulsiones que se reproducen con gritos ensordecedores de miles de hombres, tal vez millones antes que yo, siempre en medio de la agonía y el esfuerzo sobrehumano. Sangre. Se agota su fluidez y se estanca, se contamina y muta en otra cosa, sin vida, sin fuerza para seguir bombeando cada segundo, cada instante por cada centímetro de venas que recorren al cuerpo humano bañándolo de calor. Sangre. La última cosa que nos regalo el señor allá en los cielos fue su sangre tornada en vino. Sangre. Vertida en las calles, siempre bajo la ley del mas fuerte. Y yo lo era.

Sangre. Y el recuerdo de las ultimas reuniones con mis hermanos, incrédulos, incapaces de razonar mas allá de la adicción que provoca la hemoglobina. Sin sangre estamos perdidos.  A todos les di nombre, no claves ni apodos, nombres porque han sido forjadores de sangre. Benditos sean todos y que los ampare el de arriba, yo no puedo esperar nada más por mi propia vida. Sangre. Tan alejada del alma o el espíritu, espíritus guerreros que nos han poseído por años, por siglos, por toda la eternidad que vamos a seguir combatiendo porque no hay otro camino. Nunca lo hay.

SR sept-oct 2012

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