lunes, 22 de octubre de 2012

El halcón/ Desvielado



El halcón

Apretó con la última llama de su vida aquel viejo rosario, deseando un perdón que era incapaz de otorgarle hasta el hombre más santo; allí quedaba resumida su vida y la de aquellos 20 hombres luchando por causas que a final de cuentas sólo eran patrañas. 

Agarro su rifle y lo acciono; aquel hombre ahora con el cráneo roto besado su contenido por la tierra santa jamás llegaría a saber que su coronel, su amigo, Eleazar Buendía años más tarde vitorearía a un traidor, a un canalla que no sólo borraría su nombre del panteón de los héroes, sino que tatuaba con fuego sus iniciales en el devenir de los años para todos y cada uno de sus seguidores.

SR Abril 2006


Desvielado

Rodolfo lo sabía si no lo hacía en ese instante su error sería fatal y las consecuencias no se dejarían esperar. Los nervios le carcomían todos los sentidos, cada idea que se agolpaba en su mente era igual de descabellada que la que estaba a punto de realizar, a su cerebro llegaba el rumor de la gente que el mismo se imaginaba delante de él. Cada una de sus víctimas rogando e implorando su perdón.

Él sabía, lo tenía que hacer. Recordó a su madre, todos y cada uno  de aquellos viejos consejos que le marcaban desde niño; allí abandonado en su soledad, preparándose nuevamente para cumplir con su destino. No es que lo odiara, pero comenzaba a llenarse de desesperación, no tenía más que fingir otra vez aquella rabia, aquel enojo ficticio; tenía miedo, a veces comenzaba a perder el control. Las lámparas comenzaban a irritarle los ojos, en aquel instante hubiera deseado tener un protector para sus ojos, mientras que su cabeza amenazaba reventarle con aquel dolor cada vez más violento y sin embargo no podía huir; tenía los pies bien pegados al piso de loseta amarilla. Era ahora nunca, lo sabía. Se colocó en aquella postura que comenzaba a robarle lo que creía ser.

Era tiempo de que lo hiciera, se reactivó dentro de él ese chorro de adrenalina, esa corriente difícil de evitar. Se colocó la capa y la máscara plateada y salió entre los aplausos.

SR abril 2006
 

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