jueves, 1 de junio de 2017

Conejo blanco

CONEJO BLANCO

Las calles se alumbran cada noche,
 los faros queman la niebla,
 cada puto instante marcado
 por la oscuridad,
 nos condena,
 nos subyuga.
Tu cuerpo desnudo
 bajo las sábanas blancas,
 se balancea mostrando
 la piel obscura,
 los chinos del pubis
 cubren el fuego;
 cada puto momento
 que deambulamos en espiral,
 cansados, atravesados
 y encuerados bailando
 en pequeñas alcantarillas
 húmedas que
 reciben la lluvia.
Los bultos de
 tus pechos rozándome,
 allí, con los ojos
 verdes rodeando y
 abanicando los azulejos
 del baño; la voz desgarrada
 que habla sobre
 mares existenciales,
 lenguas y palabras
 muertas,
 de ojos que rasgan
 las paredes de
 la innecesaria conformidad.
Es un mundo
 a través de la imagen,
 de aquel acto rojo y negro,
 abrazando el asfalto
 con el cuerpo lleno;
 caminos que se
 unen en las ramas
 de aquella corriente,
 atrayendo hacia
 la vida los cuerpos
 despojados de la
 sensación de redención.
Son las piedras calientes
 que deambulan por el tiempo,
 sin vuelta o retroceso;
 en ellas brotan las espinas.
 Dejar de soñar con
 aquellas imágenes implantadas
 por mis manos,
 con aquella transformación
 absoluta y rebosante,
 de tu eterna capacidad.
 
SR. Verano 2012

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